Acabemos con la impunidad de los pederastas

Curas pederastasLean este artículo en que el obispo de Tenerife se despacha a placer. La desfachatez con sotana, señores y señoras, justifica ahora la pederastia “porque provocan”. La gentuza como este señor mejor estaría en la cárcel que al frente de instituciones donde, además, tienen “material” abundante para sus perversiones. Hay que acabar con ellos, restarles importancia, negarles la palabra, evitarlos y anatematizarlos (por usar su terminología). A este espero que lo metan entre rejas para que pruebe la belleza de la sodomía no consentida.

Y no es la primera vez que en estas páginas se habla de la pederastia de los señores de negro.