Autoliquidación:

Prepare su propio tarrito de vaselina. Cuando lo tenga, nos avisa y procederemos a encularle oportunamente (por supuesto, siempre de manera procedente, no nos vayamos a hacer un lío).

Las reclamaciones a los campechanos, a los maestros armeros, y sus muñecos obedientes. Nihil obstat.