El tren brujo

Aquí seguimos viendo brotes verdes clarito y finales de túnel a la vuelta de cada mes, como en el tren brujo (de la bruja en otros lares): al principio del mes todo son alegrías y buenas noticias, luego se entra en el túnel, recibes sustos y escobazos, luego se sale y piensas que todo va a acabar. Pero no, el ciclo comienza de nuevo. Y ya van cuarenta años, de modo que no anden esperando que esto cambie. A no ser que se convierta el país en un paraíso fiscal como Suiza. Bueno, también hay otros paraísos fiscales que no votan estas cosas, de modo que el título debería ser «Lo que dan de sí los paraísos fiscales y los ciudadanos con vergüenza».

Y no quiero hablar de los reyes, que ya ha terminado la navidad (jeje, ustedes ya me entienden, los reyes y sus familias cuestan lo suyo y lo mío).

De ricos y pobres

Me pregunto porqué seguimos los pobres (imbéciles) a los partidos que favorecen a los ricos. Y este hecho (que, por cierto es indiferente del país europeo que hablemos) está muy por encima de nacionalismos pacatos y sus paletismos asociados. Queridos imbéciles (= pobres), nos toman el pelo y, todavía, agradecidos les seguimos el juego, lo que implica que nos lo merecemos, que nos seguirán vacilando durante muuuuuucho tiempo.

Vean en este interesante artículo sus referencias, de qué estoy hablando.

¡¡ BIEN !!

Me acabo de enterar: Madrid eliminada en la guerra por las Olimpiadas.

¡ Especuladores sigan esperando !

El recurso del pataleo

Es lo que se deduce del artículo que hoy les propongo, que a los pobre sólo les queda el recurso del pataleo. Y que conste que casi todos estamos en el filo de la frontera entre ricos y pobres, territorio este último que cada día es más amplio. Este problema, el de la tremenda asimetría del reparto de la riqueza es algo que muchos no quieren ver, pero está ahí, y la crisis sólo hace que se agrande el muro para saltar de uno a otro lugar.

La estafa social

Existe en la actualidad la certeza, por fin, de que hay una estafa social a nivel mundial. Es aquello de que los ricos y poderosos se escaqueen de pagar impuestos mientras al resto de mortales nos fríen a tasas crecientes de todo tipo. No es que no haya pasta o que haya economía sumergida. No. Es que hay economía submarina, la de las grandes empresas y capitales, es una economía que no paga impuestos o lo hace en forma mínima. Lean este artículo sobre «la evasión fiscal» y luego, si quieren sigan pensando que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que esto se arregla al estilo Donma: callando y subiendo impuestos.