El tren brujo

Aquí seguimos viendo brotes verdes clarito y finales de túnel a la vuelta de cada mes, como en el tren brujo (de la bruja en otros lares): al principio del mes todo son alegrías y buenas noticias, luego se entra en el túnel, recibes sustos y escobazos, luego se sale y piensas que todo va a acabar. Pero no, el ciclo comienza de nuevo. Y ya van cuarenta años, de modo que no anden esperando que esto cambie. A no ser que se convierta el país en un paraíso fiscal como Suiza. Bueno, también hay otros paraísos fiscales que no votan estas cosas, de modo que el título debería ser “Lo que dan de sí los paraísos fiscales y los ciudadanos con vergüenza”.

Y no quiero hablar de los reyes, que ya ha terminado la navidad (jeje, ustedes ya me entienden, los reyes y sus familias cuestan lo suyo y lo mío).