Miseria llama a miseria

Ejemplo de la miseria humana que puebla a los pequeños comerciantes. Sí, esos que se quejan de que no venden y tienen que cerrar sus tienditas. Esta tarde, en Radio Valdeprado (Valladolid) adquirí un regalito tecnológico para mi sobrino. Me enseñaron el anverso desde lejos, me lo metieron en una bolsa y pagué religiosamente 35 del ala a tocateja. Cual no será mi sorpresa cuando lo saco de su bolsa y veo que los muy ladinos me han colocado en la bolsita un producto abierto por detrás y además con poco cuidado. Se trata de uno de esos plásticos termosellados.

Luego se quejarán de que nos vayamos a los mediamarquet, corteingleses, carrefures o similar. Allí no me hacen estas putadas, me harán otras, joder, pero estas no. Estaba pensando en adquirir otro adminículo electrónico de 120 güitis, pero les van a dar por saco a estos señores. Mañana me personaré allí para quejarme y, aunque me imagino lo que ocurrirá, informaré puntualmente de cual es el nivel de estupidez de estos señores. Hoy por hoy, de 0 a 10, está en 7 porque por encalomarme una cosa de 35 usada han perdido otros 120.

Seguiré informando. Buenas noches, felices sueños que pesadillas ya tenemos a raudales.

Actualización: Pues me equivoqué… Acudido al sitio y reclamado el producto, me lo han cambiado por otro sin desprecintar. Ni asomo de disculpa. El producto abierto ha pasado a la estantería reemplazando al último sin abrir. Vamos, que con una sonrisa y una disculpa (aunque fuese falsa) tendrían un cliente fiel, peeeeero, han perdido la oportunidad.

Una de mercachifles

manolas-mercachiflesAdecuada estación esta para vender, aunque sea a costa de las creencias, a costa de la ingenuidad y a costa de lo que sea, coño, que la cosa está “mu” mala. Vean estas manolas vallisoletanas captadas ayer junto a la capilla de san Martín en su puestito ambulante que trafica en estas fechas tan señaladas para que no todo dolor y sufri-miento (sí, con guión). Pues me viene a la mente un hecho bíblico que ilustro en este enlace para deleite de unos y escarnio de otros. He dicho. Hasta pronto, no sufran demasiado por la lluvia, es buena para el campo (del que luego comemos, dicho sea de paso).

Amor, amor…

salamanca-la-ciudad-del-amorLa asociación de comerciantes intentando vender más (es que menos ya vendrá no sufran ustedes) se hace este maravilloso cartel en el que mezclan el corazón con la palabra inglesa en un burdo intento de que la cosa parezca menos cutre. Pues no, señores, es como si le ponen ustedes traje de faralaes a un burro: el burro sigue pareciendo un burro y el traje no luce, además de moletar al burro.
Ahora que lo pienso no sé porque estaré hablando de burros y trajes, de modo que vuelvo a lo mío. Salamanca es la ciudad del amor como Venecia la ciudad de los cafés o París la de las bicicletas o Berlín la de los cojines. Traducido, que si alguien se le ocurre decir que una ciudad es la-de-no-se-que no tiene porque serlo. Ejemplo sobran y no quiero andar en los buscadores para ilustrarlo. Eso sí, Salamanca, Valladolid, Madrid, Valencia o cualquier otra son las ciudades del amor AL LADRILLO, por eso andamos penando. Algún rato de estos ilustro con fotos esa pasión por el ladrillo que tanto abunda en la piel de toro.

Cosas veredes que harán hablar a las piedras

coleccion-rosariosBuscar gente que compre en el lenguaje de los mercachifles actuales se dice: buscar nichos de mercado. Pues el último que han encontrado (por dos lados distintos) es el de las beatas. Con el año nuevo (y con el final del verano) viene siendo habitual ya desde hace años que nos bombardeen la cabeza y nos invadan la casa con colecciones de lo más variopinto. El fin último de las mismas no es fomentar el vicio del coleccionismo, no. Es sacarnos las perras que nos sobran con atractivos productos que toquen nuestra fibra sensible, puesto que los que tocaban la envidia ya los agotaron hace tiempo. Y es por eso que sacaron la colección de cuentos troquelados, de réplicas de coches viejos, de libros de la infancia. Toca ahora, ñoras y ñores, el turno de sacarle las mantecas a las viejitas que atesoran sus magras pensiones en las cajas de ahorros. Se acabó, estosololoarreglamosentretodos.org aunque haya futilizar lo más sagrado o desvalijar a los más desvalidos. Es el sistema del FMI, quitárselo a los pobres para dárselo a los ricos.
Vean en la foto la penúltima ocurrencia de los mercaderes de sentimientos, de los ladrones de oficina, de las tentaciones de billetera: la colección de rosarios.
Un conocido periódico, pude comprobar el otro día, tiene la misma colección como reclamo para poder vender (o intentarlo) sus ejemplares. El mundo del periodismo ya no vale nada, sólo el regalito que se puede adquirir de forma conjunta-e-inseparable. Más valdría dar noticias en lugar de rosarios, pero este país siempre se ha distinguido por dar más importancia a las trascendentales supercherías que a las cruentas realidades.
No importa lo que pase en este valle de lágrimas si nos espera un venturoso mañana etéreo… o una pulsera pogüerbalans que nos asista.
Como dice uno que conozco: “dios aprieta pero no existe”. Como la cárcel para los políticos, añado.

Me río del río

No se trio-agua-vivarata de un juego de palabras, no. Bueno, quizá sí. Y también de conceptos que se me mezclan en el cerebro reblandecido por el consumismo (no comunismo) que me rodea y que se empeñan en meterme hasta por el orto más a menudo de lo que puedo digerir. Esta vez el indigesto producto es el agua, si, agua, joder, agua. Agua de toda la vida, que en tiempos era gratis y limpia. Ahora viene en botellas y es cara, muy cara. Tan cara como la cara-dura de los tipos que, con tal de vender, se agarran a un clavo ardiendo. Si Santa Fon Bella levantase la cabeza seguro que corría rauda a comprar este espectacular producto de la desfachatez que caracteriza estos tiempos mercantilistas. Ya no les basta con vender ese agua milagrosa en botellitas en forma de virgen en cualquier Lourdes o Fátima, no. Ahora también pretender invadir nuestras mesas con la putrefacta mitología que impregna sus soeces mentes. Quieren que bebamos de este río de agua viva, viva, sí, como vivos son los que la venden, los que dan pábulo a los que la venden, los intermeeldiarios, los embotelladores y los botarates publicistas que tienen estas ideas en sus servicios y no las dejan ahí.

Gracias, amiguita, por el enlace.