Cadenas

No deja de ser curioso pensar que la base del autodenominado «cristianismo» sea un judío, que no era otra cosa el tal Jesús. Resulta, asimismo, curioso que se hayan conservado -pretendidamente- tantos restos de aquel evento que ocurrió hace dos milenios. Entre las cosas que se conservan están las cadenas y la columna con la que le ataron y azotaron en la lejana (en tiempo y espacio) Palestina que en aquel tiempo incluía a Jerusalén. Sí, hablamos de esa que está quedando como un erial desde hace décadas sin que parezca importunar a los gobiernos del mundo. Jerusalén, al menos de momento, la está librando porque se encuentra en el actual estado (moderno e impuesto) Israel. Pero esa es otra historia, no menos cruenta, pero otra historia. Volvamos al redil.

La foto de más abajo fue tomada en la iglesia de Santa Práxedes, en Roma, curioso lugar por varias razones. Allí, en una hornacina, se encuentra esa «reliquia». La iglesia merece la visita por tener unos bellísimos mosaicos que la decoran, de una magnificencia y acabado verdaderamente impresionantes. No se trata de un lugar muy visitado, así que si pasáis por la ciudad eterna, entre spritz y heladito, merece una visita.