La parte contratante…

De la serie «Parecidos razonables», les traigo aquí un trocito de los superpoderes de un alumno aventajadísimo de la «Escuela Rajoy». Vean, escuchen y, tras coger lápiz y papel y hacer un esquema, intenten seguir el galimatías que Milei dejó para la posteridad esta semana en la cumbre iberoamericana celebrada en nuestro país.*

Al paso de producción de las paridas de este hombre y su popularidad nos vamos a quedar sin trabajo en este blog.

Por cierto, me hace recordar a la celebérrima escena de los Marx del contrato.

*: quise decir el país de los banqueros, claro.

A grandes males…

Siracusa, una ciudad siciliana de algo más de cien mil habitantes, está situada en un macizo calizo. Esto hace que el agua de la zona sea dura como nuestros abuelos en la posguerra incivil. Esa cal, ingerida de forma habitual, crea piedrecillas en los riñones que, dicen, producen sensaciones en su expulsión que se encuentran en las antípodas del placer. O sea, que deshacerse de ellas no se le desea uno ni a su peor enemigo. Al menos eso dicen, porque no he tenido (y espero seguir así) esa experiencia. Al turrón, Acechor, que te vas por los cerros de Úbeda. En Siracusa, pues, no se debe beber el agua, así que toca comprarla en pesadas botellas (pagando) o ir a unas máquinas que hay en las calles cuyos filtros antical proveen de tan preciado líquido. Pagando también, claro, pero menos. Además, fíjense, dado el amor que estas gentes tienen por el agua con gas, tiene versión con CO2 incorporado. Al final es una ventaja (si funcionan, claro) con el incordio de tener que ir a la fuente como se hacía hasta no hace mucho tiempo. Ventajas e inconvenientes, pero siempre negocios, siempre. La foto ilustra el visualizador de una de ellas que -dicho sea de paso- dos días después, dejó de funcionar.

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Autocensura

En estos tiempos de redes sociales que censuran las palabras la gente se busca formas de decir sin decir o, al menos, sin que parezca que dicen. Un efecto de todas y cada una de las censuras que hemos sufrido, sufrimos y sufriremos. Como ejemplo esta tiendecilla de ropa en Siracusa, que ha sido nombrada, la pobre, como F**K. Se trata de ocultar la palabra «FUCK» para parecer doblemente moderno: en inglés y con efecto redes sociales. Una mamarrachada como otra cualquiera, resumiendo. Por cierto que esta combinación es la que me viene a la mente enferma, pero bien podría ser -me argüirán algunos- FOLK, FORK, o FUNK, entre otras.

Cuanto más sé más me espanto

Según parece para conseguir desarrollar la bomba atómica (las, mejor dicho), Israel entre otras lindezas se dedicó a robar bebés a los propios judíos de Yemen para exportarlos como material de experimentación a los EE. UU. Lo dice este rabino del video y también, al parecer, lo reconoció el jefe de los genocidas, Bibi, hace ya unos años. Si esto no merece un castigo divino es, sencillamente por no hay ningún dios o, si lo hay es mejor no pensar qué será lo próximo que se le ocurrirá para empeorar la ya jodida situación visto el nivel de maldad que puede alcanzar su pueblo elegido.

Lástima que hoy no les pueda entretener con alguna de mis estupideces habituales.

Y van 1500

Esta es, según el conteo del WordPress de este sitio, la entrada 1500. O sea, que hemos perdido 1500 ratos en volcar en estas páginas nuestras ocurrencias. Muchas de ellas solo para escupir el veneno diario que nos intoxica.

Hoy les propongo esta pintada que está junto a la iglesia de Santa Lucía de Siracusa. Concretamente la que tiene un Caravaggio. Reza (la pintada): Creer, obedecer y combatir. A mí me parece un salto incomprensible de las dos primeras palabras a la tercera, pero bueno, quede aquí como ejemplo de esa voz urbana que se estampa en y contras las piedras.

Privaticemos, privaticemos

Y tendremos estas cosas. Es el precio de entrar a una playa privada de Siracusa. Está cerca del puerto deportivo y es la única un poco grande que hay en la zona (75 metros). Por el módico precio de 140 euros puede ud. disfrutar de una sombrilla, 2 tumbonas y dos toallas. ¡Hasta 10 horas! Con wifi de alta velocidad por si el tremendo paseo de un lado a otro le deja exhausto. Toallas adicionales a 5 güitis cada una. Un chollazo, vamos.