Tiempos nuevos, tiempos salvajes

El móvil es la droga actualmente más extendida, más usada e incluso mejor considerada. Apenas tiene detractores, y eso que su poder adictivo no respeta a jóvenes ni a viejos.

Sigamos, sigamos perdiendo nuestras vidas reales mirando pantallitas. Algún día los jóvenes (como esta niña que fotografié el domingo en un pueblo salmantino) llorarán la infancia y adolescencia perdidas o mejor, regaladas, a las empresas traficantes de datos.

¡Navegad, navegad, malditos!

Los bajos fondos

Por esta vez el título no tiene significados ocultos. En la foto se ilustra algo que ya he observado en varios lugares: caminamos sobre basura (escombros, restos, desperdicios…). En concreto la imagen está tomada en Roma, pero muchas de nuestras calles y edificios están sobre este mismo engendro, este mismo basurero que, algún día, podrán los arqueólogos estudiar para ver cómo fue nuestra chapucero siglo XX (y XXI).

¡Ay, el negocio!

Tengo un amigo que dice que hay media humanidad que desde que se levanta en la mañana está pensando cómo sacarle la pasta a la otra mitad del mundo. Puede que no le falte razón vista la cantidad de modos y maneras que se inventan a diario para tal tarea. Vean, como ejemplo, este catálogo de productitos de la oficina de la parroquia del Sagrado Corazón de Roma. Se encuentra justo en la salida de la estación de tren Termini, y es regentada por los salesianos, esto es lo que ofrece a los fieles. Lo mejor es aquello de «RESERVA DE SANTA MISA».

Modernización

Que luego no digan que la Iglesia no se moderniza, joder. Vean el esfuerzo hecho para que los feligreses puedan seguir rascándose el bolsillo. La foto está hecha en una iglesia de Roma, Santa María in Transportina. De la limpieza de la pantalla de este sacaperras de última generación, hay que reconocerlo, parece que no se ocupan mucho. Nótese que está en tres idiomas, si es que el que no pone pasta es porque no quiere…

De la serie «Parecidos razonables»

Igual es que tengo la mente calenturienta de un quinceañero, pero me da que el publicista de este chocolate no andaba muy lejos de la mía que ve aquí un elemento erótico disfrazado. De hecho el texto inferior -que casi no se ve- cita las propiedades afrodisíacas del chocolate, así que creo que la duda queda despejada.

La foto está hecha en Mallorca, en una cafetería junto al monasterio de Lluc y quiero suponer que la cercanía al monasterio sí que es casual.