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Copia, copia…

Otro ejemplo de boberías en inglés. Esta vez se trata de una tienda que tiene una macedonia de inglés-español-francés que es para nota. Lo que más llama la atención es el desplegable (roll-up le dicen) anunciando flores para las graduaciones. Eso sí, en inglés, que será como lo han encontrado y fusilado de la red. ¿Para qué andar rehaciendo el cartel? Hala, tal y como lo encontré, lo pongo.

Luego está lo de «Flor Art Deco» que no es ni el original «Art Déco» ni es castellanizado «Art Decó» (ver la Wikipedia). Tiene delito sobre todo en una ciudad que ostenta un museo de «Art Déco» (Casa Lis) con más de 150 000 visitas el año pasado.

Y como guinda del pastel (de boda) lo de «Wedding planner» con su explicación debajo por si alguien no capta la sutileza anglófona. Visto el nivel medio de inglés de este país y de esta ciudad (Salamanca), está bien hacer la aclaración.

En fin, otro ejemplo de bobinglis, tontinglis o gilipollinglis, como quieran uds. llamarlo.

Originalidad ante todo

Antes de que empiece con la andanada de semana santa (que la tengo en la recámara) os pongo otra foto que denota originalidad por partida doble: por el nombre y por ponerlo en «tontinglis». No me acuerdo de donde la hice, pero es que da igual, estas cosas las hay por todas partes, son como los mohos, no hay quien pueda con ellas. De hecho en esta foto hay dos por falta de una.

Peluqueros

Debe ser una profesión maldita ya que muchos de los locales dedicados a ese negocio esconden tras terminología inglesa tal hecho. Ejemplo, otro, de la serie «Tontinglis» está en la foto. El negocio es un «Hair salon», o sea, una peluquería en román paladino. En Madrid estaba, si recuerdo bien, el lugar donde hice la foto. De hecho el nombre del lugar no deja lugar a dudas, bien castizo.

Más de la serie

Ya no sé si llamarla, como ayer «gilipollinglis» o «bobinglis» o «tontinglis». Pero lo que tengo claro es que la serie se parece al número π en que tendrá infinitos componentes. Este lo cacé hace un par de semanas en Malasaña. Se trata de un negocio de nombre «BRAZILIAN JIU-JITSU». A ver si alguien me explica la razón que puede llevar a poner a un gimnasio (no es otra cosa) que imparte clases de un arte marcial japonés, en versión brasileña, a poner el nombre en inglés en una ciudad española. Putas modas…