Créanme gentes que cuando vi el cartel este de lejos me pensé otra cosa que, supongo, no hará falta mencionar a los avispados lectores que visitan este lugar. Una vez me acerqué ya quedó claro que la mente me juega pasadas perversas que luego uds. sufren por acá.

Por cierto, tiene güevos lo feo que es el diseño: pueril, vulgar, inadecuado, ñoño, parco, descuidado, flojo. Eso sí, lo ha hecho una diseñadora que sin duda tendrá otros méritos, amistades, contactos o váyase a saber, que soy muy mal pensado.