Todas las entradas de: El Acechor

Mercachifles

Vender, el caso es vender. Aunque haya que vender trolas, imaginaciones, invenciones o elucubraciones de noches calenturientas. Mientras se compre…

Caso de hoy: escultura de «la virgen niña» fotografiada en Roma hace algunas semanas. No le falta detalle: el gesto candoroso, los doraditos, la coronita, los labios rojitos, los pendientitos, la varita mágica… una sarta de lugares comunes para mentecatos. Eso sí, debajo había ¡cómo no! una hucha para «adorar» a semejante engendro de la imaginación con vistas al negocio. Disfruten de la «la inmaculada niña».

Nombrecitos…

Esa moda de poner los nombres en inglés en lugares en los que la población apenas sabe de esa lengua el «yes» y el «by» ha calado hondo. En esta de la foto las letras de la tienda Linda Nails son de tamaño descomunal. Sus clientas (casi solo tías) de inglés me temo que no sepan ni esas dos palabritas citadas. Tal es así la cosa que la emprendeduría puso bajo el que creen rimbombante nombre en inglés la explicación «manicura y pedicura» y, por si alguna parroquiana no llegase tampoco a esos términos abajo explica «salón de uñas».

Ocurrencias contemporáneas

Igual es que soy muy burro y no acabo de entender estas «instalaciones» como «arte». Esta «pedazo obra» de un «pedazo artista» (o pedaza, a saber) se encuentra en las ruinas del monasterio de Sandoval, en Léon.

Disfruten del engendro si pueden. Yo, como burro que soy, tendré que esperar que me lo expliquen como obra de arte, porque a mi me parece -simplemente- una «ocurrencia».

Ingenio leonés

Vean esta solución encontrada en una carretera de León hace unos días. No intenten voltear la cabeza para leer el cartelito, igual se luxan las vértebras.

¡Ay, excelencia en el trabajo!¿Dónde te encuentras?

Por cierto, el monasterio de Sandoval, donde nos dirigíamos, es una visita muy recomendable.

Vamos quedando menos…

Al paso que va la cosa se van a tener que añadir más rayas (y no de coca) a la banderita que lleva la democracia, la libertad y la prosperidad al mundo mundial. Si para eso hace falta una internvecioncita, una invasioncita, una guerrita… pues se hacen y ya está, que el que manda, manda y el resto a agachar el cogote y obedecer, que el imperio elegido de los dioses no puede errar. ¿O si?

Bueno, también se puede reducir el tamaño del tipo de letra, claro, y en unos años se podrá poner la lista del resto, los aún vírgenes, que será más corta.

¡Cosas veredes, Sancho!