Esta foto está hecha hace un par de semanas en la salida de Salamanca hacia Cáceres. No me digan que no es buena, con la que está cayendo y las chorradas que dice Donma.

Esta foto está hecha hace un par de semanas en la salida de Salamanca hacia Cáceres. No me digan que no es buena, con la que está cayendo y las chorradas que dice Donma.

«Si aquel que dice ser tu mejor amigo te clava un puñal por la espalda, debes desconfiar de su amistad» Les Luthier dixit.
El PP (partido podrido, le dicen por ahí) está más acorralado que un asalariado, pero seguro que el verano y la inveterada actitud de «esconde-la-cabeza-avestruz» harán que se olvide la cosa, que, dicho sea de paso, ha prescrito. Este país es así.
Existe en la actualidad la certeza, por fin, de que hay una estafa social a nivel mundial. Es aquello de que los ricos y poderosos se escaqueen de pagar impuestos mientras al resto de mortales nos fríen a tasas crecientes de todo tipo. No es que no haya pasta o que haya economía sumergida. No. Es que hay economía submarina, la de las grandes empresas y capitales, es una economía que no paga impuestos o lo hace en forma mínima. Lean este artículo sobre «la evasión fiscal» y luego, si quieren sigan pensando que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que esto se arregla al estilo Donma: callando y subiendo impuestos.
Y aunque no debería, porque estas cosas son sabidas, les informo de que con el botón derecho del ratón las imágenes se ven más grandes.

Y ahora, lo más en decoración de terrazas en duro litigio con el de Víctor y Elzbieta o incluso el de San Cebrián de Mazote.

La foto de la pintada fue tomada en Salamanca, no hace ni un mes. Que, hoy, justo debe ser lo que piensa el pobre Bárcenas. Claro que no tan pobre ni tan listo como Espe, porque en ese caso no le habrían pillado.

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Según este artículo la crisis que vivimos en la actualidad no es más que la punta del iceberg de la que se nos avecina y que dejará la crisis del 29 como un juego de parchís. Esperemos que se equivoque, aunque la verdad, me imagino que a mucha gente que está rejodida, más no le va a afectar y quizá existe la remotísima posibilidad de que las cosas mejoren y sean algún día más humanas (ergo, se piense más en la gente que en los bancos, por ejemplo.)
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Me acuerdo de una canción que se hizo bastante famosa (lo es aún) de The Buggles, era: Video killed the radio star, y corría el año 1979. En la canción se lamenta futuramente de la desaparición de los DJ por sistemas de vídeo-mezcla automáticos. Vean ahora cómo los robots acabarán con las estrellas del rock. O dicho en ingléh, que parece que a la gente le parece más chic: Robot killed the rock star. Y es que el grupo Z-Machines está compuesto por tres androides.
La novedad de un concierto de androides tampoco es tal. El afamado grupo Kraftwerk (formado en 1970) en algún concierto, como me tiene contado varias veces «El malvado Margarito», se encendían las luces y con el furor de los asistentes comenzaba la música, me imagino que la canción «The robots» y tras los vítores y aplausos que sucedían al tema salían unos propios que retiraban los muñecos del escenario que por mor de la iluminación el público había creído que eran los artistas, que salían en ese momento. Como no tengo ganas de andar buscando espero que algún abnegado lector haga la pesquisa del concierto-canción en cuestión. Para mitigar un poco, les dejo la canción.
Cualquier productor estará encantado con estos muchachos que ni se drogan ni protestan ni llegan tarde ni necesitan hoteles. Enchufar y listo, o Plug and Play. Sólo espero que el sistema operativo que les han puesto no sea el Guarrindous, por el bien de nuestros oídos.
Amén.
Vean el curioso anuncio que hay publicado en milanuncios.com que parece publicado por algún indignado/a.

La relación causa-efecto explicada para estúpidos.
A ver si sumando dos y dos nos vamos enterando de que son cuatro los cuatreros, amiguetes. ¿No? Porque parece bastante evidente a quién está beneficiando esta situación.

Una lindeza de gramática, sintaxis, ortografía e ingenuidad del ex-yonqui de mi barrio que un buen día (o noche, quien sabe) encontró a dios cual Saulo camino de Damasco. Ya hace un tiempo publicamos una entrada del señor este. Pues vean la segunda parte del culebrón.
