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Cambiar de sitio, sacar de quicio

Esta pegatina originalmente pensada para concienciar a la gente de algún lugar de las vascongadas a que cuiden su entorno fue colocada en una ventana de Puentedey (Burgos), pueblo de montaña cercano al valle del Pas (Cantabria). Al cambiar de sitio el mensaje no sólo pierde el sentido, es que se convierte en un sinsentido. Cosas de la publicidad institucional en la que se gastan nuestros dineros esos mismos políticos que luego exigen el oxímoron por antonomasia:  apretarse el cinturón y bajarse los pantalones al mismo tiempo.

Ya tiene fecha la huelga pactada con el gobierno

Señor presi (y secuaces): han conseguido ustedes el dudoso honor de tener la huelga general más temprana. No es poco el mérito.  Menos mal que, como buenos demócratas, han pactado ustedes con los sindicatos la pantomima de huelga en días que no les hagan daño a sus intereses. Los empresarios del país estarán orgullosos de sus marionetas. Luego se hará la pantomima de suavizar ligeramente alguna chorrada, como lo de los servicios sociales y todos contentos. Los sindicalistas de plástico con su obra de teatro bien interpretada, los empresarios con su pistola nueva, los obreros de derechas con sus ilusiones futuras y la «troika» frotándose las manos. Sólo una palabra expresa con precisión toda esta reprentación: ASCO.

Donma, lo has conseguido, te puedes acostar tranquilo.

Leonis catulum ne alas

No alimentes al cachorro del león. Máxima que advierte contra posibilidad de una futura ingratitud, en el mismo sentido que ‘cría cuervos y te sacarán los ojos’. Pues este monstruo se alimenta de votos y desidia. Tanto de una como de la otra ha comido hasta el hartazgo, tiene cuerda para rato.

Cita sacada de «la palabra del día» de elcastellano.org. Creo que en aciago día como el de hoy, no hacen falta mayores comentarios.

Soluciones de bajo coste

En versión siciliana, eso sí. Vean este invento encontrado en Sciacca (Italia) en que se compensa la falta de espacio con una ingeniosa puerta-escaparate. Sin duda merece la pena un pequeño análisis, puesto que no sólo se solventa un problema sino que también se crea una sensación como de escaparate de barrio rojo de Amsterdam con este maniquí en su fanalito, como de mujer etérea, ideal, inalcanzable. Se admiten comentarios e interpretaciones, claro.

En defensa de la cultura tradicional

Dice Wert (y algún otro secuaz de Donma) que hay que defender los toros porque «son parte de la marca Españistán«*. Pues siguiendo el mismo razonamiento el burka y la ablación son parte de la marca Afganistán, igual también habría que subvencionarlos. Y el tiro en la nuca y el gaseado, la tortura y la represión…

¿No va siendo hora de cambiar de «marca», señores?

* La cursiva es mía, licencia de bloguero