Los buenos y los malos

A veces (solo algunas) la gente que hace pintadas tiene buenas ideas, creativas y hasta decorativas en un cierto sentido. Es el caso de esta que he pillado en un barrio eminentemente universitario de Roma, San Lorenzo. El personaje de aura dorada que rompe un círculo dorado -semejando a Jesucristo- con la leyenda «Breaking bread» en clara alusión al hecho que desarrolla (romper pan) y el nombre de una vieja serie «Breaking bad» (Haciéndose malo). En la serie un profesor universitario se dedica a fabricar droga para pagarse un tratamiento contra el cáncer que le han diagnosticado. Hasta el cartel imita el logotipo original recuadrando las dos Br.

Como curiosidad adicional aparece una firma de un escarabajo con las palabras «STERCO RARO» o sea «Estiércol raro» lo que apunta probablemente a que se trate de un escarabajo pelotero, de esos que se alimentan de las boñigas animales. ¿En referencia a la imagen superior?¿Firma de artista? Queda la duda.

Ídolos hace 7 siglos

Esto eran «influencers» y no la panda de mataos, inútiles, creídos, chupones, chulos, payasos, necios, ridículos y otros adjetivo que me callo. Igualitos que los del siglo XIII. Parece que la evolución técnica y la comodidad no han crecido parejas a otros aspectos.

La decoración es del techo de una de las estancias de la casa de las lechuzas (Casa delle civette) en Villa Torlonia, no lejos del centro de Roma.

NGN

Con este acrónimo tan anglosajón (Next Generation Networks) se bautizaron las nuevas redes de telecomunicación basadas en la fibra óptica hasta el salón de nuestras casas (o FTTH, siguiendo con los anglicismos).

Pues bien, en la imagen siguiente (captada hace un par de días) les muestro un ejemplo de instalación de estas nuevasredesultrarápidasdeúltimageneración que tanto esfuerzo y dinero ha costado desplegar, y que con tanto cariño estamos, ahora, cuidando.

No comentaremos nada del hecho que este ejemplo, aquí mostrado, haya sido captado en el casco histórico y monumental de una ciudad española, patrimonio de la humanidad por la Unesco, como es Alcalá de Henares (Madrid).

Vean, vean, nuevas redes pero muy arraigados y viejos vicios:

Actualización: me fijo bien en la foto y veo que además, y para completar el chapuz, hay entre los cables una caja de terminación de fibra óptica interior. Vamos, la que se instala dentro de nuestras casas.

Decía Einstein…

o al menos eso creo recordar haber leído, que hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Hoy les presento una demostración de que la segunda es, efectivamente, cierta: Kia -fabricante de coches eléctricos- ha sacado al mercado en versión limitada un ambientador con olor a gasolina para que los pobres que han decidido comprar una máquina eléctrica no echen de menos ese olorcillo del combustible arcaico que usamos en la mayoría de coches. He aquí el artículo donde se cita tal evento.

¿Se habían planteado los primeros fabricantes de coches un ambientador con olor a caca de caballo? Con seguridad: no. La estupidez, pues, tiende a crecer «ad infinitum».

Nota adicional: como la red tiende a perder la memoria, aquí va también un pdf con el texto para un futuro incierto.

Cargador de coche (serie «Soluciones de bajo coste»

Calle Giovanni Giolitti 160, a unos 200 metros de la estación Termini. El vecino del segundo se ha comprado un coche (ejem, una cajita) eléctrico de la marca de los dos circunflejos. En la zona no hay cargador cercano, menos aún en el edificio de los años 40 del siglo pasado. Pues nada, manos a la obra: aparco en la acera justo debajo de la ventana de mi casa, un alargador y hala, a funcionar.

Nótese que en realidad no hay un alargador sino dos empalmados cuya unión cuelga en el aire (típica chapuza italiana) pero por si acaso llueve (estas cosas pasan) pues le pongo un trozo de bolsa de plástico a modo de paraguas. Una obra de ingeniería que se remata en la entrada de carga del cable en el vehículo. En las fotos se puede apreciar el completo, detalle del empalme y entrada en el coche. Como era un poco tarde hice las fotos con flash y cuando ya me largaba asomó la cabeza del dueño por la ventana, sorprendido -supongo- o quizá confundiéndolo con la tormenta que andaba rondando.

¡Demostrado!

La escultura del fallecido papa polaco, sí ese que grababa discos, está frente a la estación de tren Roma-Termini. Para mí, llámenme mal pensado si lo desean, es la demostración en un solo objeto de lo que es la religión, las religiones debería decir si las conociese todas: mucho boato, mucha cáscara, mucha apariencia, pero vacío en el interior.

Les juro por Armani que mañana publico otra cosa más digestible y más divertida.

Como leían uds. ayer

Los nuevos dioses acompañan en el «panteón» a los viejos ídolos. La prueba la tienen en la foto hecha hace pocos días en una tienda de pakistaníes, el equivalente a las de sudamericanos que tenemos en España o como los bazares de los chinos ampliados a comidas y bebidas. La estantería de regalos del escaparate tiene a varios futbolistas, al papa, a Jesucristo, vespas, bolitas de nieves… De fubolistas y papas vengo sabiendo lo mismo que de los precios del saltamontes frito en Tailandia (si es que comen), así que los aficionados que hagan la identificación por su cuenta.

El dios del siglo XX

Si hay un personaje que levante pasiones entre el pueblo italiano (sobre todo en el sur) es el «peluso», o sea, Maradona. Es increíble la dedicación y energía que puede llegar a mover un tipo hecho famoso por darle patadas a un balón. A los que el fútbol nos importa tanto como que suban los impuestos en Venus, esto nos resulta chocante. Pero así es el mundo amiguetes.

Las fotos que acompañan este exabrupto suave fueron tomadas en Herculano, pueblecillo cercano a Nápoles, famoso por haber sido destruido por la erupción del Vesubio del año 79 de nuestra era. Se trata de dos paredes, la de las camisetas ocupa el edificio entero (dos o tres plantas) y la otra es un recorte de otra pared con la petición: Firma aquí y deja tu dedicatoria al dios».

Tiempos nuevos

A dios rogando y con móvil enredando. Visto hace unos días en la iglesia jubilar Santa Maria Maggiore de Roma. Allí se concentran enormes cantidades de gentes para ver, sobre todo, la tumba del papa argentino. También van allá por no-sé-qué historia del jubileo 2025. Ni sé de qué va ni me interesa, pero ahí tienen ustedes en la foto una de las asistentes al lugar. No era ni mucho menos la única, pero me llamó la atención lo de estar de rodillas adorando al dios de los nuevos tiempos.

La gilipollez es impredecible

La costumbre de colocar candaditos para significar el amor (vaya asociación, por cierto) ha calado tanto que en París recogen toneladas de candados del puente donde empezó la bobería. La tal se extendió a velocidad de Covid a lo largo y ancho de este nuestro planeta. Roma, claro, no ha escapado a tal virus que, además, ha mutado. Ahora le añaden otras cosas más ramplonas (como los amores de hoy en día): cascos, cables, pulseras, alguna corbata… Condones no vi, mire ud., con lo bien que cuadran con el tema amoroso.

Vean esta foto de una de las vallas que rodean a las ruinas de los foros romanos, está atascada de estos trastos. Debajo he puesto un detalle como demostración. Pero no termina ahí la bobería de hoy, no. Un adolescente había desatado y se llevaba de la mano uno de los cascos peeeeero la atenta mirada de la madre le vio y le echó una regañina de lo más serio en lo que a estos oídos paletos le pareció un inglés muy británico. Le decía, seria, muy seria y hasta enfadada: eso no es tuyo, déjalo ahí ahora mismo. El chaval ni rezongó, se volvió mientras yo que pasaba al lado después de hacer la foto flipaba con el nivel de gilipollez que nos rodea. Me iba riendo pensando en que el argumento de la higiene ni lo había rozado la señora, lo que le preocupaba era que el chisme era de alguien. Alguien que allí lo abandonó a su suerte sin más miramientos que perro en gasolinera o abuelo en residencia.