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¿Te molesta?

Esta es la (estúpida) respuesta, dada además con cierto tono chulesco, más habitual de ciclistas circulando por las aceras cada vez que pasan a mi lado y tengo la «osadía» de molestarles por recriminar su no uso de calzadas y carriles bici. Por lo frecuente, bien pudiera parecer que fuese un modelo de respuesta aprendido en algún catecismo del ciclista urbano. Y esto suele ocurrir así con pedalistas de todo tipo de bicicletas, tanto las de tracción animal como las de tracción eléctrica.

Eso sí, hay que verlo y resulta grotesco, muchos de ellos (los ciclistas) mal circulan por las ciudades, poniendo en riesgo su propia integridad, equipados como si fuesen a correr alguna competición deportiva internacional (excepción hecha del reglamentario timbre, que ni uno lo lleva) y virtualmente ninguno respeta pasos de cebra, semáforos ni el resto de normas de circulación.
El mensaje que aparentemente transmiten con este comportamiento, básicamente, se reduce a: voy en bici, hagoloquemedalagana y no molestes (claro, este tipo de vehículos no portan matrícula que permita identificar a los infractores y, lo que es peor, mayormente no disponen de seguros de responsabilidad civil).
Además, todos suelen lamentarse amargamente y en voz alta acerca de lo poco que les respetan a ellos, los pedalistas, otros vehículos automóviles.

En definitiva, la respuesta a la pregunta inicial es, simplemente, irrelevante; tanto como la respuesta a las siguientes preguntas:
¿Te molesta que un coche adelante tu bicicleta a toda velocidad sin mantener una distancia mínima?
¿Te molesta que aparque mi coche sobre la acera?
¿Te molesta que conduzca mi coche a 180km/h con límite 90?
¿Te molesta que conduzca bajo los efectos de alcohol y/o drogas?
¿Te molesta que conduzca sin seguro?
¿Te molesta que me salte una señal de stop?
¿Te molesta que me salte un semáforo en rojo?
¿Te molesta que no respete un paso de peatones?
¿Te molesta que circule en sentido contrario?
¿Te molesta que circule con neumáticos completamente desgastados?

No se trata de una cuestión de molestar o no molestar, e intentar explicarlo es una tarea imposible.

PD:
En ocasiones, y por probar, me entran tentaciones de circular con mi «scooter» por la acera a velocidad bici y comprobar cuanto tardo en ser detenido. Sí, un poco extremo ya lo sé, pero quizás así, y por reducción al absurdo, pueda entenderse mejor el asunto.
Y bueno, lo de los malditos patinetes mejor lo dejamos para otro rato…

Cada día una bobería

El listillo de Oscar ha puesto el siguiente cartel buscando compañeras de piso (bueno, eso es lo que parece) pero como pide latinas o estudiantes pues empiezo a maquinar y creo que debería cambiar la redacción del anuncio y poner que busca compañera de cama, preferiblemente latina y estudiante. La claridad ante todo, Oscar, que luego igual te denuncian.

No me digan ustedes que no se le ve el plumero al muchacho. La verdad es que hay gente con una jeta… como en la entrada de la semana pasada.

¿Arde la red?

Este no es un blog de política o al menos no es su única intención. Lo que ocurre es que a veces las estupideces y la política van de la manita repartiendo leña a diestro y siniestro (nunca mejor dicho). Haremos hoy una excepción o mejor dos, porque la otra es hacer caso a una cadena de correo-e.

Por ese medio me ha llegado, como a muchos, una cadena que no sólo no he borrado sino que pongo en estas páginas a ver si con el calor de tanto cabreo se le ponen rojas las mejillas a algunos de los políticos de este país, ya que con la vergüenza no se puede porque visto está que ni la tienen ni saben de qué color es. Se conoce que es las únicas premisas para dedicarse a la política en estas tierras son careces de vergüenza y dejarse extirpar los escrúpulos con anestesia, eso sí, en forma de jeringazos millonarios.

PPSOE

  • INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes.
  • INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
  • INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).
  • INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
  • INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
  • INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes) con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados.
  • INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobado por los mismos políticos que viven de ellos.
  • INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).
  • INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.
  • INDECENTE, no es que no se congelen el sueldo sus señorias, sino que no se lo bajen.
  • INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.
  • INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y añado de mi propia cosecha:

  • INDECENTE es que la gente salga a la calle a celebrar los partidos ganados por «su» equipo y no salgan a defenderse de las tropelías que se cometen a diario en sus carteras.

Como decía uno que yo me sé, PAN Y CIRCO, HERMANO, PERO QUE POCO PAN Y QUE MAL CIRCO.

Los murales de Erisson

En cierto garito de Salamanca, uno de los pocos por cierto que osan programar música en vivo, me encontré hace unos días con la joyita «artística» colgada por las paredes del sitio. El fotografiado es no sólo el menos malo, sino también el único que el «peazo-artihta» ha colgado en sitio con luz suficiente para poder inmortalizar semejante espantajo. Los otros eran aún peores, de mal color, nula composición, escasa técnica, mal soporte y, en definitiva, francamente arrojables a la primera o segunda o tercera papelera que uno se encuentre en el camino, eso sí, previo pago de los 100 güitis que se pide por ellos. Una muestra más de la desfachatez y la falta de autocrítica que las generaciones maman de la mamá TV.

¿Picaresca del anti-pícaros?

-- Sospechosa operación solidaria --

Se puede decir más alto, pero no más claro. El señor Adolfo Domínguez, propietario de un próspero negocio, pidió el despido libre hace unos días. Vean este enlace como ejemplo de su palabrería.

Pues ayer paseando cámara en ristre, me encuentro en el escaparate de una de sus tiendas un trocito del mismo dedicado a la recaudación para fines solidarios. La fotografía muestra el <sorna> pedazo corazón </sorna> de este tipo.

Y me pongo a darle vueltas a la cosa y me chirrían algunas ideas por la cabeza. En concreto me resuena la palabra maquila, que aparece relacionada en San Google con el insigne empresario español, hagan ustedes mismos la prueba. Sin hablar del uso de la publicidad gratuita que supone el evento recaudatorio para los sufridos haitianos o también, el lavado de imagen que supone la relación con dicho evento solidario. No quiero pensar mal y acertar (como pronostica el refrán) en que la necesidad de la reconstrucción del país caribeño sea para convertirlo en maquila.