Simpática decoración encontrada en Florencia hace algunos años. Ignoro si seguirá allí, pero quizá algún amable sufridor de esta página puede acercarse a comprobarlo.

Simpática decoración encontrada en Florencia hace algunos años. Ignoro si seguirá allí, pero quizá algún amable sufridor de esta página puede acercarse a comprobarlo.

En Italia basta darse una vuelta por cualquier ciudad para ver una colección de chapuzas de lo más variadito. Los italianos son así en su tierra y también donde emigraron, no cito porque no vale la pena, es de dominio público. Las soluciones de este tipo se encuentran tanto en el norte como en el sur (quizá más en el sur) son tan patrimonio nacional como el buen café a buen precio (de esto bien podíamos aprender, ambas cosas) o como el lenguaje gestual.
El ejemplo que les traigo está tomado de Florencia, para que se vea que también en la parte mas europea pasan estas cosas.

Esta foto está hecha en la entrada de una iglesia de Florencia. Se trata de una colección de exvotos casi todos igualitos, corazones plateados en sus marcos de fantasía. Puede que alguno sea de plata, pero no me extrañaría que fueses galvanizados muchos de ellos, vista la capacidad de picaresca que el pueblo italiano muestra en su vida diaria.

Después de una interesantísima más bien insulsa semana perdida en un evento de emprendimiento pasado en Marbella y tras sufrir los agobios y apretones que todo visitante de estas zonas debe, volvemos al trabajito estúpido.
Esta mochila de fantasía fue fotografiada en Florencia hace algunos años. En los tiempos que corren supongo que se habrán vendido unas cuantas (al menos en Roma) y que algún diseñador ya habrá comenzado a la versión con el nuevo jefe nombrado esta semana, de modo que para el verano que está cerquita se puedan hacer con la última moda actualizada.


Imagen tomada en Florencia en el 2016, a la puerta de una tiendita muy mona de una franquicia de cuyo nombre no puedo acordarme.
Cualquiera de las preguntas se pueden hacer los sufridos lectores de estas páginas viendo cómo un chaval carga a cascabelera (dicen en mi pueblo) a otro. Afortunadamente el «ascendido» parece tener un peso razonable.
Iniciamos (o seguimos, quién sabe) la serie de PRL (Prevención de Riesgos Laborales) que con certeza nos va a dar buenos ratos.
Fotografía tomada en Florencia hace ya un tiempito. Vean como la señorita policía cuida no solo de la seguridad ciudadana sino también de la estética propia. La longitud de las uñas no parece que pueda afectar al funcionamiento de la pistola, pero quizá, solo quizá, no sirva de mucho a la hora de empuñar la porra. O sí, a saber.
