Pintada fotografiada en la entrada de Villa Borghese (Roma), cuyo mensaje en español es:
«Será fea pero tenemos solo una cara»

Pintada fotografiada en la entrada de Villa Borghese (Roma), cuyo mensaje en español es:
«Será fea pero tenemos solo una cara»

Un año jubilar es un motivo más para hacer alguna limpieza. O intentarlo. Este año, por ejemplo, que es uno de esos años, en Roma no dejan en ciertos barrios (no he indagado más sobre el asunto) al parecer solo dejan sacar a la calle las basuras de cierto tipo los días indicados. Se supone que esto debería hacer la ciudad algo más presentable, menos marrana vamos. Volveré sobre el asunto dentro de unos días.
Las limpiezas (véase Barcelona o Sevilla para la Expo) han de ser cuidadosamente sometidas a una escrupulosa limpieza de gentes. Si creen que esto ha empezado en el infame siglo XX se equivocan. La demostración es esta placa de mármol que el otro día fotografié en alguna calle del centro de Roma. No apunté el nombre, pero estaba cerca del Campo dei Fiori, donde la estatua de Giordano Bruno homenajea a las limpiezas, esta vez, ideológicas.
Al turrón, como dice un amigo. Aquí está la foto de la placa de mármol en la pared y su transcripción que no deja duda alguna sobre el propósito de la misma.

ANNO IVBILIE MDCCL
QUI DEVONO METTERE I VIGLIETO TUTTI GLI OSTI ALBERGATORI LOCANDIERI ED ALTRI PER DARE NOTIZIA DE FORESTIERI CHE SI INFERMANO NELLE LORO CASE ALLA VENERAB CONFRATr DELLA DIVINA PERSEVERANZA, CON AUTORITA APOSTOLICA ERETTA A TENORE DELL ULTIMO EDITTO DELL Emo VICARIO EMANATO IL DI XVII DECEMBRE MDCCXLIX
AÑO JUBILAR 1750
AQUÍ DEBEN COLOCAR LAS NOTAS TODOS LOS HOSTELEROS, POSADEROS Y OTROS PARA DAR NOTICIA DE LOS FORÁNEOS QUE SE ENFERMAN EN SUS CASAS A LA VENERABLE CONFRATERNIDAD DE LA DIVINA PERSEVERANCIA, CON AUTORIDAD APOSTÓLICA ESTABLECIDA DE CONFORMIDAD CON EL ÚLTIMO EDICTO DEL EXCELENTÍSIMO VICARIO EMANADO EL 17 DE DICIEMBRE DE 1749.
Nota: He aquí la traducción aproximada a nuestra lengua. Si hay errores, que los habrá, espero se disculpen por la ausencia de certificados de conocimientos de historia y lingüística italiana del que escribe estas líneas que, para más INRI, es (o fue) de ciencias.
A veces (solo algunas) la gente que hace pintadas tiene buenas ideas, creativas y hasta decorativas en un cierto sentido. Es el caso de esta que he pillado en un barrio eminentemente universitario de Roma, San Lorenzo. El personaje de aura dorada que rompe un círculo dorado -semejando a Jesucristo- con la leyenda «Breaking bread» en clara alusión al hecho que desarrolla (romper pan) y el nombre de una vieja serie «Breaking bad» (Haciéndose malo). En la serie un profesor universitario se dedica a fabricar droga para pagarse un tratamiento contra el cáncer que le han diagnosticado. Hasta el cartel imita el logotipo original recuadrando las dos Br.
Como curiosidad adicional aparece una firma de un escarabajo con las palabras «STERCO RARO» o sea «Estiércol raro» lo que apunta probablemente a que se trate de un escarabajo pelotero, de esos que se alimentan de las boñigas animales. ¿En referencia a la imagen superior?¿Firma de artista? Queda la duda.

Esto eran «influencers» y no la panda de mataos, inútiles, creídos, chupones, chulos, payasos, necios, ridículos y otros adjetivo que me callo. Igualitos que los del siglo XIII. Parece que la evolución técnica y la comodidad no han crecido parejas a otros aspectos.

La decoración es del techo de una de las estancias de la casa de las lechuzas (Casa delle civette) en Villa Torlonia, no lejos del centro de Roma.
Calle Giovanni Giolitti 160, a unos 200 metros de la estación Termini. El vecino del segundo se ha comprado un coche (ejem, una cajita) eléctrico de la marca de los dos circunflejos. En la zona no hay cargador cercano, menos aún en el edificio de los años 40 del siglo pasado. Pues nada, manos a la obra: aparco en la acera justo debajo de la ventana de mi casa, un alargador y hala, a funcionar.
Nótese que en realidad no hay un alargador sino dos empalmados cuya unión cuelga en el aire (típica chapuza italiana) pero por si acaso llueve (estas cosas pasan) pues le pongo un trozo de bolsa de plástico a modo de paraguas. Una obra de ingeniería que se remata en la entrada de carga del cable en el vehículo. En las fotos se puede apreciar el completo, detalle del empalme y entrada en el coche. Como era un poco tarde hice las fotos con flash y cuando ya me largaba asomó la cabeza del dueño por la ventana, sorprendido -supongo- o quizá confundiéndolo con la tormenta que andaba rondando.



La escultura del fallecido papa polaco, sí ese que grababa discos, está frente a la estación de tren Roma-Termini. Para mí, llámenme mal pensado si lo desean, es la demostración en un solo objeto de lo que es la religión, las religiones debería decir si las conociese todas: mucho boato, mucha cáscara, mucha apariencia, pero vacío en el interior.
Les juro por Armani que mañana publico otra cosa más digestible y más divertida.

Los nuevos dioses acompañan en el «panteón» a los viejos ídolos. La prueba la tienen en la foto hecha hace pocos días en una tienda de pakistaníes, el equivalente a las de sudamericanos que tenemos en España o como los bazares de los chinos ampliados a comidas y bebidas. La estantería de regalos del escaparate tiene a varios futbolistas, al papa, a Jesucristo, vespas, bolitas de nieves… De fubolistas y papas vengo sabiendo lo mismo que de los precios del saltamontes frito en Tailandia (si es que comen), así que los aficionados que hagan la identificación por su cuenta.

Si hay un personaje que levante pasiones entre el pueblo italiano (sobre todo en el sur) es el «peluso», o sea, Maradona. Es increíble la dedicación y energía que puede llegar a mover un tipo hecho famoso por darle patadas a un balón. A los que el fútbol nos importa tanto como que suban los impuestos en Venus, esto nos resulta chocante. Pero así es el mundo amiguetes.
Las fotos que acompañan este exabrupto suave fueron tomadas en Herculano, pueblecillo cercano a Nápoles, famoso por haber sido destruido por la erupción del Vesubio del año 79 de nuestra era. Se trata de dos paredes, la de las camisetas ocupa el edificio entero (dos o tres plantas) y la otra es un recorte de otra pared con la petición: Firma aquí y deja tu dedicatoria al dios».


La costumbre de colocar candaditos para significar el amor (vaya asociación, por cierto) ha calado tanto que en París recogen toneladas de candados del puente donde empezó la bobería. La tal se extendió a velocidad de Covid a lo largo y ancho de este nuestro planeta. Roma, claro, no ha escapado a tal virus que, además, ha mutado. Ahora le añaden otras cosas más ramplonas (como los amores de hoy en día): cascos, cables, pulseras, alguna corbata… Condones no vi, mire ud., con lo bien que cuadran con el tema amoroso.
Vean esta foto de una de las vallas que rodean a las ruinas de los foros romanos, está atascada de estos trastos. Debajo he puesto un detalle como demostración. Pero no termina ahí la bobería de hoy, no. Un adolescente había desatado y se llevaba de la mano uno de los cascos peeeeero la atenta mirada de la madre le vio y le echó una regañina de lo más serio en lo que a estos oídos paletos le pareció un inglés muy británico. Le decía, seria, muy seria y hasta enfadada: eso no es tuyo, déjalo ahí ahora mismo. El chaval ni rezongó, se volvió mientras yo que pasaba al lado después de hacer la foto flipaba con el nivel de gilipollez que nos rodea. Me iba riendo pensando en que el argumento de la higiene ni lo había rozado la señora, lo que le preocupaba era que el chisme era de alguien. Alguien que allí lo abandonó a su suerte sin más miramientos que perro en gasolinera o abuelo en residencia.


Hace no mucho publiqué una foto hecha en Cartagena, en el museo donde se encuentra el submarino de Isaac Peral. En ella se veía una salida de emergencia cerrada con una cadena. Pues bien, el sábado pasado visitando las ruinas de Herculano me encontré con otra lindeza por el estilo: Una salida de emergencia cerrada por una valla de obra. Es de reconocer que es bastante más fácil saltarse la protección que en el caso de Cartagena, y también que es más difícil que haya que usar una salida en unas ruinas a cielo abierto en su inmensa mayoría. Pero bueno, queda hecha la demostración de que en todas partes cuecen habas. Y pasta.
