Archivo de la etiqueta: pan

Pan de la vida

Estas fotos (y el pan) llevan dando vueltas conmigo por varias partes desde 2017, donde fue recogido en Portugal, concretamente en Odivelas, del buzón de la otrora pareja Rocío y Jesús (y otrora hostmaster de algunas de nuestras páginas web). Se empeñó Rocío en que pasara (el panecillo y demás) a formar parte de esta página. He tardado en cumplir la promesa, pero al final aquí va.

La parte delantera promete algo jugoso y atractivo, como debe ser en una buena publicidad. Pero veamos la vuelta, a ver si ocurre como con las publicidades de hamburguesas y demás.

Pues sí, nada de una apetitosa barra de pan candeal, se parece más a un colín, pero como no lo he probado (sigue en su bolsa) pues seguimos con la duda. Como se puede apreciar hay texto, lo que parecen unas instrucciones, foto siguiente levantando la bolsita.

Como presumo que los sufridos lectores de esta página no tienen por qué saber portugués y conocer sus normas ortográficas menos aún, me he permitido teclear el contenido haciendo las pertinentes correcciones.

Conserve este pão em forma de Cruz em na sua casa e siga as instruções abaixo.
INATRUÇOES INSTRUÇÕES
1º Não como coma este pão
2º Coloque atrás da porta da sua casa
3º Conserve ele atraira tirará todo mal da sua casa
4º Não deixe ninguém mexer neste pão
5º Domingo dia 26 de Março. março
Leve este pão, para o Centro de ajuda as às 9:30hs da manha manhã.
Escreva abaixo as suas aflições:

Digo yo que si será tanto pedir que el diseñador le pase el diccionario, que alguien lea las cosas antes de enviar a imprenta, que el impresor se moleste en hacer lo propio… Especialmente grave es el número 3, donde dice que conservar el pan «atrajo» en lugar de «alejará» como sería deseable, esperamos. Remata diciendo que se lleve el pan al centro de ayuda que, curiosamente, está en la avenida Nuestra Señora Reina de los apóstoles.

La puntilla final es hacer que el ingenuo y consternado parroquiano escriba sus aflicciones. ¡Cómo no, por todas las diosas! Lo importante es sonsacar información, que la información es poder (y si no, miren a San Guguel).

Estas-fechas-tan-señaladas que se acercan siempre me hacen lanzar llamas por las fauces. Si alguien se siente ofendido pues siempre puede visitar el templo de San Guguel donde con seguridad encontrará textos de su gusto y afinidad.

Nombramientos

Esa difícil tarea, dar nombres a las cosas. En algún momento se utilizó el anglicismo «naming» que indudablemente resulta mucho más atractivo que el palurdo «nombrar». Puestos a buscar nombres que sean a la par atractivos, definitorios y originales, las gentes se buscan soluciones de lo más curioso y hasta divertido.

La foto que ilustra el comentario fue tomada en Salamanca en la plaza de Carmelitas hace ya un tiempito largo. Tanto que el negocio no debía funcionar y cerró. El nombrecito «Pan caliente da praça» querría recordarnos el buen pan que se come en Portugal (de ahí lo de «da praça», de la plaza) pero sin caer el poner lo de «pan caliente» el portu, que se dice «Pão quente», término que la mayoría de charros no entenderían. Así que nace así el grifo, sirena, górgona o centauro del «naming».

¡ De tanto intentar ser originales acabamos haciendo unas chorradas!

La cosa aún puede empeorar

Esta imagen la veo muchos días en un bareto de infame nombre cerca del lugar donde me prostituyo. Sobre las 7 y poco de la mañana, para más señas. Son bollitos y pan que el amable empleado repartidor le deja en la ventana al dueño del garito en cuestión. Y si pasa gente, ve la comida y no se la lleva, será que la cosa aún puede empeorar, porque cuando se roba comida es cuando de verdad las dificultades acosan.

Por cierto, que la calle es más que concurrida por gentes y coches, la ventana está a poco más de un metro del suelo y la suciedad en esa zona no es desdeñable, hay un solar cercano. En fin, no diremos de que negocio se trata no se llene luego de hambrientos y nos acusen a nosotros de la crisis. Con Donma y sus secuaces nunca se sabe.

Las hordas rojas

Confieso mi animadversión a todo tipo de espectáculo (sea cual sea) cuyo efecto en las personas sea la de transformarlos en borregos a ultranza. Y me da igual que se un partido de fútbol, un concierto, una procesión o una corrida. No hago distinción puesto que todos y cada uno hacen de la conciencia algo supérfluo, eliminan la libertad, molestan a los congéneres y encima hay que callarse porque los energúmenos son capaces, en su exaltación, de cualquier tropelía. Ya no quiero ni mencionar el dinero que estas cosas cuestan a las arcas públicas, porque resulta irrisorio frente a las ingentes cantidades que los políticos a los que votamos son capaces de robarnos. Hasta sus propios medios de comunicación son ya incapaces de tapar estas vergüenzas.
Acompaño una fotito en la que, observen, mucho «diseño», mucha «poesía» y poca ortografía. Vamos que dice mucho de los autores de la idea, de los confeccionadores de ella y en general del paupérrimo nivel mental que tienen los individuos/as que circulan por las calles.
No puedo, sin embargo, acompañar una imagen que contemplé según volvía a casa en el preciso instante en que el gol hacía mella en las gargantas de medio país. Un gitano cincuentón, morenazo, barbudazo y descuidado salía banderita española en mano a la calle a gritar aquello de «España, España». Joder, me dije, el fútbol como elemento de integración de una raza que nunca ha reconocido ni país, ni dueño, ni fronteras…
¡Vivir para ver! Han pasado dos mil años desde tiempos de Calígula y fíjense que todo sigue igual, al pueblo para mantenerlo contento «pan y circo» pero como decía uno que yo me sé, «Joder que poco pan y que mal circo! Ahora las fieras están en las gradas y de naumaquias ni hablar.