Debe ser una profesión maldita ya que muchos de los locales dedicados a ese negocio esconden tras terminología inglesa tal hecho. Ejemplo, otro, de la serie «Tontinglis» está en la foto. El negocio es un «Hair salon», o sea, una peluquería en román paladino. En Madrid estaba, si recuerdo bien, el lugar donde hice la foto. De hecho el nombre del lugar no deja lugar a dudas, bien castizo.










