A estos no hace falta ponerles un candado, al menos no uno de los clásicos, de llavecita y eso, aunque seguro que lo tienen, pero el riesgo no es -en este caso- muy físico y sí muy «espiritual», vulgo inalámbrico. El caso es que aquí tienen en la foto (mala) el sistema actual, informático y novedosos de recibir dineros en las iglesias, los sacaperras, vamos. Este de la foto está en Roma, bien cerca de la estación del tren Termini, en Santa Maria Maggiore. Hay que reconocer que los limosneros de toda la vida se están quedando para la chatarra.









