En el jardín de Vila Borghese, concretamente a la entrada del museo Carlo Bilotti (gratuito hasta hace poco) se encuentra esta muestra de «arte chapuceril» de pura factura italiana.

En el jardín de Vila Borghese, concretamente a la entrada del museo Carlo Bilotti (gratuito hasta hace poco) se encuentra esta muestra de «arte chapuceril» de pura factura italiana.

El rey está desnudo y, por el momento, nadie se atreve a decirlo en voz alta.
Este rey parece, además, un niñato malcriado, vanidoso, egocéntrico, grosero, caprichoso… que en cuanto no se le hace caso le entran pataletas:

Y este con el que nos está tocando convivir sería, probablemente, uno (entre muchos) de los reyes desnudos más peligrosos en la historia de la humanidad.
La imagen de la carta (que parece haber sido confirmada por TWH) está descargada de alguno de los varios medios que se han hecho eco de este asunto; entre otros: 1, 2, 3, 4, 5, 6.
Esta es irlandesa. Un país que lucha por el primer puesto de «Primera reserva espiritual de Europa» en duro litigio con Polonia, España e Italia entre otros. En la foto se observa una curiosa gruta-cripta cercana a una iglesia. A la espalda del lugar (invisible en esta foto) se encuentra la antesala: un jardín con forma de corazón. Entrañable ¿no?

Esa moda de poner los nombres en inglés en lugares en los que la población apenas sabe de esa lengua el «yes» y el «by» ha calado hondo. En esta de la foto las letras de la tienda Linda Nails son de tamaño descomunal. Sus clientas (casi solo tías) de inglés me temo que no sepan ni esas dos palabritas citadas. Tal es así la cosa que la emprendeduría puso bajo el que creen rimbombante nombre en inglés la explicación «manicura y pedicura» y, por si alguna parroquiana no llegase tampoco a esos términos abajo explica «salón de uñas».

El otro día en el estante de una biblioteca salmantina me llamó la atención esta combinación de textos que, hoy día, tiene implicaciones más que preocupantes. Juzguen ustedes mismos.

Ejemplo de chapuza vista en las ruinas del monasterio de Sandoval, León. La obra tiene pinta de estar hecha hace décadas o incluso siglos, la demostración de que el «déjalo así de momento, que ya después…» lleva mucho tiempo incrustado en nuestro ADN.

Vean este magnífico ejemplo de cómo con poco presupuesto se puede hacer una obra que, no gustando a todos, cumple su función, reutiliza y además se integra en el ambiente siendo, encima, barata. A tomar en cuenta.
Está en el monasterio de Sandoval, en León.

Igual es que soy muy burro y no acabo de entender estas «instalaciones» como «arte». Esta «pedazo obra» de un «pedazo artista» (o pedaza, a saber) se encuentra en las ruinas del monasterio de Sandoval, en Léon.
Disfruten del engendro si pueden. Yo, como burro que soy, tendré que esperar que me lo expliquen como obra de arte, porque a mi me parece -simplemente- una «ocurrencia».


En esta tienda de informática serán buenos pero, la dejadez que muestra el cartel del escaparate (recuerden, enero de 2026) no barrunta nada bueno ¿no?
Vean esta solución encontrada en una carretera de León hace unos días. No intenten voltear la cabeza para leer el cartelito, igual se luxan las vértebras.
¡Ay, excelencia en el trabajo!¿Dónde te encuentras?

Por cierto, el monasterio de Sandoval, donde nos dirigíamos, es una visita muy recomendable.