Archivo por meses: octubre 2025

Cargador de coche (serie «Soluciones de bajo coste»

Calle Giovanni Giolitti 160, a unos 200 metros de la estación Termini. El vecino del segundo se ha comprado un coche (ejem, una cajita) eléctrico de la marca de los dos circunflejos. En la zona no hay cargador cercano, menos aún en el edificio de los años 40 del siglo pasado. Pues nada, manos a la obra: aparco en la acera justo debajo de la ventana de mi casa, un alargador y hala, a funcionar.

Nótese que en realidad no hay un alargador sino dos empalmados cuya unión cuelga en el aire (típica chapuza italiana) pero por si acaso llueve (estas cosas pasan) pues le pongo un trozo de bolsa de plástico a modo de paraguas. Una obra de ingeniería que se remata en la entrada de carga del cable en el vehículo. En las fotos se puede apreciar el completo, detalle del empalme y entrada en el coche. Como era un poco tarde hice las fotos con flash y cuando ya me largaba asomó la cabeza del dueño por la ventana, sorprendido -supongo- o quizá confundiéndolo con la tormenta que andaba rondando.

¡Demostrado!

La escultura del fallecido papa polaco, sí ese que grababa discos, está frente a la estación de tren Roma-Termini. Para mí, llámenme mal pensado si lo desean, es la demostración en un solo objeto de lo que es la religión, las religiones debería decir si las conociese todas: mucho boato, mucha cáscara, mucha apariencia, pero vacío en el interior.

Les juro por Armani que mañana publico otra cosa más digestible y más divertida.

Como leían uds. ayer

Los nuevos dioses acompañan en el «panteón» a los viejos ídolos. La prueba la tienen en la foto hecha hace pocos días en una tienda de pakistaníes, el equivalente a las de sudamericanos que tenemos en España o como los bazares de los chinos ampliados a comidas y bebidas. La estantería de regalos del escaparate tiene a varios futbolistas, al papa, a Jesucristo, vespas, bolitas de nieves… De fubolistas y papas vengo sabiendo lo mismo que de los precios del saltamontes frito en Tailandia (si es que comen), así que los aficionados que hagan la identificación por su cuenta.

El dios del siglo XX

Si hay un personaje que levante pasiones entre el pueblo italiano (sobre todo en el sur) es el «peluso», o sea, Maradona. Es increíble la dedicación y energía que puede llegar a mover un tipo hecho famoso por darle patadas a un balón. A los que el fútbol nos importa tanto como que suban los impuestos en Venus, esto nos resulta chocante. Pero así es el mundo amiguetes.

Las fotos que acompañan este exabrupto suave fueron tomadas en Herculano, pueblecillo cercano a Nápoles, famoso por haber sido destruido por la erupción del Vesubio del año 79 de nuestra era. Se trata de dos paredes, la de las camisetas ocupa el edificio entero (dos o tres plantas) y la otra es un recorte de otra pared con la petición: Firma aquí y deja tu dedicatoria al dios».

Tiempos nuevos

A dios rogando y con móvil enredando. Visto hace unos días en la iglesia jubilar Santa Maria Maggiore de Roma. Allí se concentran enormes cantidades de gentes para ver, sobre todo, la tumba del papa argentino. También van allá por no-sé-qué historia del jubileo 2025. Ni sé de qué va ni me interesa, pero ahí tienen ustedes en la foto una de las asistentes al lugar. No era ni mucho menos la única, pero me llamó la atención lo de estar de rodillas adorando al dios de los nuevos tiempos.

La gilipollez es impredecible

La costumbre de colocar candaditos para significar el amor (vaya asociación, por cierto) ha calado tanto que en París recogen toneladas de candados del puente donde empezó la bobería. La tal se extendió a velocidad de Covid a lo largo y ancho de este nuestro planeta. Roma, claro, no ha escapado a tal virus que, además, ha mutado. Ahora le añaden otras cosas más ramplonas (como los amores de hoy en día): cascos, cables, pulseras, alguna corbata… Condones no vi, mire ud., con lo bien que cuadran con el tema amoroso.

Vean esta foto de una de las vallas que rodean a las ruinas de los foros romanos, está atascada de estos trastos. Debajo he puesto un detalle como demostración. Pero no termina ahí la bobería de hoy, no. Un adolescente había desatado y se llevaba de la mano uno de los cascos peeeeero la atenta mirada de la madre le vio y le echó una regañina de lo más serio en lo que a estos oídos paletos le pareció un inglés muy británico. Le decía, seria, muy seria y hasta enfadada: eso no es tuyo, déjalo ahí ahora mismo. El chaval ni rezongó, se volvió mientras yo que pasaba al lado después de hacer la foto flipaba con el nivel de gilipollez que nos rodea. Me iba riendo pensando en que el argumento de la higiene ni lo había rozado la señora, lo que le preocupaba era que el chisme era de alguien. Alguien que allí lo abandonó a su suerte sin más miramientos que perro en gasolinera o abuelo en residencia.

Más de lo mismo

Hace no mucho publiqué una foto hecha en Cartagena, en el museo donde se encuentra el submarino de Isaac Peral. En ella se veía una salida de emergencia cerrada con una cadena. Pues bien, el sábado pasado visitando las ruinas de Herculano me encontré con otra lindeza por el estilo: Una salida de emergencia cerrada por una valla de obra. Es de reconocer que es bastante más fácil saltarse la protección que en el caso de Cartagena, y también que es más difícil que haya que usar una salida en unas ruinas a cielo abierto en su inmensa mayoría. Pero bueno, queda hecha la demostración de que en todas partes cuecen habas. Y pasta.

La voz del pueblo molesto

La pintada es casi, en los tiempos que corren, la única versión casi libre. Siempre y cuando no haya cámaras, obviamente, algo cada vez más difícil. Tampoco es que sirva de mucho, quizá solo para aliviar el cabreo pensando en que estamos aportando. Quede aquí este ejemplo pillado esta misma mañana en la estación de tren Garibaldi de Nápoles: Netanyahu Herodes III 120000 muertos (bueno eso es lo que quiere decir, creo, porque la ortografía…). Así, en pequeño, en una pared y con un rotulador. Conmovedor, real y triste a partes iguales. ¿Habrá algún día un nuevo Nuremberg?