El sexo vende. Está claro, está muy claro y este hecho es muy usado. Cada año que pasa vemos la evolución. Ejemplo, en el 2001 o así cuando comenzó «El gran hermano» (pobre Orwell, por cierto), las friegas se vendían en la tele bajo los edredones. En estos años en «La isla de las tentaciones» los escarceos se muestran en primer plano. Supongo que en algún lustro más la cosa llegará a no poder diferenciar entre el porno duro y los (así llamados) «Reality shows».
Al turrón, Acechor, al turrón.
Cierto, vean que la publicidad -muy sagaz ella- aprovecha esta permisividad social (Si Paco levantara la cabeza…) para vender. Aquí están, ñoras, ñores, las «orgías y chochinos» producidos por algún asturiano que, al socaire de los tiempos, vende sus chucherías.


¡Ay, quién estuviera en Asturias en algunas ocasiones!