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Ellos o nosotros

Actualización de 2025: esta publicación contiene enlaces obsoletos.

Tengo la extraña sensación de que nos están vacilando, que son imbéciles o que nosotros somos imbéciles. Puede que las tres cosas al mismo tiempo. Si no, que alguien me explique porqué la Señá Botella, a la sazón alcaldesa de Madrid, esposa del Ansar neoliberal de pura cepa, ha firmado contra la privatización del Hospital de la Princesa. La pobre no sabía que lo iban a cerrar, ¡cuitada!

¡Acabemos con el planeta Tierra!

Ahora ya, casi irremisiblemente, nuestro planeta está condenado a sucumbir bajo el peso de nuestra basura. No hay motivos para el optimismo, señores lectores.

Sin embargo, queda siempre la esperanza de poder empezar a contaminar de nuevo en otro lugar. La nueva América, iTierra, será de diseño y la podremos colonizar, esclavizar, destruir para seguir con el frenético ritmo de consumismo y estupidez. Ya se ha descubierto, ahora sólo queda fabricar unas iNavesespaciales de diseño que nos lleven allá y en dos o tres generaciones podremos estar allá llenándolo todo de nuestra mierda. Seguro que el tío Punset, ciego tecnócrata donde los haya, ya estará clonado para entonces y podrá darle el tostón a los habitantes de allá.

A dios rogando y con el whatsapp dando

Y no se trata de un juego de palabras. El domingo pillé a este curilla en su iglesia, pero omitiré el nombre del lugar para que el castigo divino no caiga sobre él. Estaba allí, tan joven, tan majo, clavado de hinojos en el banco, tras terminar su misa y con la mirada plantada en el dios del siglo XXI, el dios de la tecnología. Bueno, que mal pensado soy, joder, igual es que Dios también tiene Whatsapp, en cuyo caso estaríamos ante un caso de flagrante delito porque a quien se le ocurre ocultar su dirección a los feligreses para que puedan charlar tranquilamente en cualquier lugar y situación además de ahorrar un pico en calefacción. Vean como cuando el Malvado Margarito les llama «máquinas del demonio» a estos engendros no anda muy descaminado.

Espero sepan disculpar la mala calidad de la foto, pero es que no había mucha luz y un flashazo habría dado al traste con el ambiente de recogimiento.

La generación que nos gobernará

Dos ejemplos tomados hace una semana. La pareja de nenes está recogiendo dinero para la iglesia católica, concretamente para la campaña del Domund que anualmente recluta y usa de forma impune a miles de niños para rascar los bolsillos de los ciudadanos. Vean que están bastante más interesados en su smartphone que en otra cosa. Normal. Y mejor casi el otro ejemplo de cómo juega la juventud, con su móvil pero tumbado en el monopatín. Impresionante.

Acerca del dinero

La lectura de este texto, lleva un rato, quizá quince minutos de nuestra ajetreada vida. Pero transmite con claridad varias ideas interesantes sobre el dinero y la concepción actual de su existencia y tratamiento. Recomiendo su lectura hasta el final donde se plantean curiosas e interesantes alternativas a la insostenible situación actual provocada, entre otras causas, por la economía especulativa (la que no produce nada, sólo especula). A modo de conclusión-resumen vale el saber popular que dice: «el dinero debía durar lo que los ajos». O sea, un año máximo.