Italianadas

Después de una interesantísima más bien insulsa semana perdida en un evento de emprendimiento pasado en Marbella y tras sufrir los agobios y apretones que todo visitante de estas zonas debe, volvemos al trabajito estúpido.

Esta mochila de fantasía fue fotografiada en Florencia hace algunos años. En los tiempos que corren supongo que se habrán vendido unas cuantas (al menos en Roma) y que algún diseñador ya habrá comenzado a la versión con el nuevo jefe nombrado esta semana, de modo que para el verano que está cerquita se puedan hacer con la última moda actualizada.

Cachondeo

Coger un rotulador, lápiz, tiza, o vaporizador de pintura y arreglar una pintada es un arte. Ojo, arreglar no significa tachar, estropear, ocultar o vandalizar un mensaje. No, se trata de darle un giro convirtiéndolo en algo distinto. A veces hasta divertido, como el ejemplo que les muestro. Un cachondo arregló el cartelito prohibitivo de «No aparcar» y lo convirtión en «No ladrar», juego de palabras que en inglés es fácil (como pueden comprobar), pero no tiene mucho sentido en español. Ahí queda la gracia que fotografié en Irlanda.

Por cierto, la pegatina verde también tiene su gracia. El texto que contiene es «OINK, OINK», onomatopeya autoexplicativa.

Tras el susto

Tras el susto del Ohmio y el Amperio yéndose a dar un Voltio, volvemos a nuestra programación habitual. No sin antes comentar que, y por si había dudas, nuestra sociedad/civilización vive permanentemente al filo de la navaja y que cualquier «achís» nos deja a todos con el culo al aire.

Bien, a lo que íbamos hoy: la modernización y puesta al día de Vaticano S.A. en versión cepillo parroquial.

Eso sí, no olviden ustedes indicar que «DEBE PONERSE COMO ONG» no sea que luego vengan esos de la Agencia Tributaria y quieran su parte.

Claro que esta modernez no es comparable a la que hay, al menos, en la catedral de Segovia, donde ustedes podrán hacer sus donaciones a esta «ONG» con tarjeta de crédito en el datáfono habilitado para tal efecto.

Lecturas adicionales:

¡Voltiazo en toa la boca!

Lo acontecido hoy no es más que la muestra de que vivimos un sueño apoyado en un castillo de naipes. Eventos como este, con origen natural, ocurrirán en el futuro como ya ocurrieron en el pasado (véase el «evento Carrington» de 1859 en este enlace). También pueden ocurrir con origen humano, claro, por fallos en el diseño, como el que aconteció en los EEUU-Canadá en 2003 (véase este enlace). Luego puede ser que se deba -no hay que descartarlo- a una acción humana (recuérdese lo que ocurrió con los buscas explosivos no hace mucho, por poner un ejemplo).
También puede deberse al nivel de chapuza que domina mucha de la obra de este planeta. Ilustra esta reflexión un foto tomada en Irlanda hace siete u ocho años. Por desgracia «ñapas» de estas se ven bastante a menudo si uno -como el escribe- tiene la deformación profesional de ir mirando cables.