Una muestra del abandono en que se sumen los proyectos carísimos financiados con dineros públicos se encuentra en el centro de visitantes de «El acebuchal» en el parque nacional Doñana (Huelva). Se trata de una clepsidra o reloj de agua que, en su momento, indicaba la hora mediante el nivel de agua del depósito de cristal. Una idea viejísima, como corresponde a la necesidad de medida del tiempo. Sin embargo esta pobre clepsidra, tras ser abandonada a su suerte (y a su muerte) nos indica el tiempo por el nivel de degradación. También nos indica el nivel de estupidez de instituciones que permiten estas cosas, así como el de los ciudadanos (me incluyo) que con su laxitud hacen de la degradación el pan nuestro de cada día.
Y mejor no hablar de la rotura de la presa de Aznalcóllar, que hay cosas que es mejor olvidar, palabra.
Es Navidad
… y por eso debe ser que las/se quieren vestir como putas. Muy extraño resulta el concepto de «moda» que algunos pijo-iluminados manejan, y muy curioso como nuestros empresarios-comerciantes les siguen el juego. Claro que, habrá quien se defienda diciendo que esto ropa de fiesta; pues nada, nada, vayámonos todos de putas… digoooo de fiesta, que para eso es Navidad.
Vean,vean:
Estúpido español, no estás solo
La foto que veis está tomada en Portalegre (Portugal). Allí recibí dos impactos: uno al ver esta fachada y otro en la puerta del coche. De la fachada tengo esta constancia fotográfica que evidencia, como decía mi padre «toda la vida matando tontos y cada día hay más». Y horteras, añado yo. Del golpe de la zorra me curaré publicando la entrada, pero del del coche me libraré también esta semana pagando religiosamente la ladina maniobra del tipo que se escabulló sin dejar parte ni nota. En fin, amiguetes, disfruten del huidizo animal que el estúpido portugués colocó en su casa.
Tal y como está el patio, nada más ver los noticiarios de falsimedia, no me queda duda de que hemos sido estúpidos todos y cada uno de los votantes que confiábamos en que nuestros políticos eran capaces de mantener el estado de bieneestar que venía de una ligera (muy ligera) distribución de las riquezas. Pero las zorras ladinas que pululan en la política han sido más listas que nosotros y ahora nos toca lamentar. No solo es que en el futuro próximo vayamos a ser capaces de enderezar a estos bichos, no. Es que la historia nos enseña que la próxima vuelta de tuerca consiste en acudir a los otros y, como en el juego, de zorra a zorra y voto porque me toca. Y si los que ahora intentan huir con el rabo entre las piernas han sido malignos, los que acechan en la sombra para asaltar al imbécil no han de ser menos sangrientos, ni menos voraces, ni menos agresivos, ni menos ladinos.
Y sino al tiempo…
La universalización de la gilipollez
Eso que llaman
globalización y que no es más que la universalización de la tontería, bobada o gilipollez, se puede comprobar a cada paso que damos. La foto que ilustra este comentario está tomada en Faro (Portugal), en el corazón del Algarve. Una bonita ciudad con memos de dos patas como en casi todas las bellas ciudades de esta península. La tienda en cuestión es la coronación del mito, del diseño, de la simplicidad, del culto a la estupidez global que mi sobrina llamaba «elloquiti», cuando su cabeza contenía sólo las reglas de lectura del español aunque ya profesaba la admiración al vetusto personaje. Dejemos correr el tiempo a ver si desaparece este dibujito lavado por el olvido. Confiemos en que el futuro nos lleve a lugares en que el consumismo sea el nuevo «coco», «tío camuñas» o «duque de alba».
El auto-bombo
En el
mismo lugar donde dejan verracos milenarios en las calles a expensas de turistas, como se puede ver en el comentario anterior, encontré esta lindeza. Un dintel de piedra tallado con la inscripción «Viva mi dueño». Por la edad de la mayoría de los dinteles de granito que lucen las puertas de ese pueblo se podría decir que esta obra es de finales del siglo XVIII o principios del XIX. Hay que reconocer que la tolerancia debía imperar en el pueblo puesto que semejante bobada convive con textos laudatorios a vírgenes o instituciones religiosas. Da gusto, al menos, ver que los paisanos también tenían sentido del humor, cuando se lo permitían, claro.
Me pregunto si Don Ramón María del Valle Inclán tomo referencia de esta piedra para dar vida al segundo tomo del «Ruedo ibérico» llamado «Viva mi dueño«, si como parece, la piedra es anterior al libro.
Más burros no pueden ser
Vivimos una época en que la estupidez generalizada de la población hace ya imposible una regresión del destrozo medio-ambiental. La educación brilla en las televisiones en los ojos de los pazguatos que por allí pululan y que demuestran su valía a voces, insultos y desprecios. Y la gente de la calle que ve esos espectáculos como modelos convierte la estulticia en infinitas formas a cada cual más vulgar e irrespetuosa.
Los imbéciles de la foto (me faltaron 3 segundos para pillarlos bien) estaban subiendo a un niño de dos o tres años al verraco milenario que adorna una plaza del Puente del Congosto (Salamanca). Ese verraco no debería estar ahí, eso está claro, pero tenemos ayuntamientos más preocupados de recalificar terrenos que de asegurar el futuro cultural, de modo que, bueno, el verraco está en el suelo, sujeto con cemento y sin protección, sin indicación de su valor ni nada que se le parezca. Vamos, que tampoco me extraña que el mamarracho medio español no lo distinga de un trozo de granito caído del cielo. Claro, suben al niño sin pensar que la repetida acción acabará con una piedra que debería estar en el museo provincial o local, pero que acabará como tanto patrimonio, en las fauces voraces de las excavadoras camino de algún vertedero, escombrera o como relleno de cimientos de algún adosado.
¡Me cago en los turistas, en los imbéciles y en los políticos deleznables que tenemos en este país!
El país en una foto
La capacidad de condensación que tienen los humanos es, a veces, sorprendente. En la foto que ilustra este comentario se puede apreciar, a pesar de la baja calidad de la imagen, la preocupación del español medio en una sola píldora: fútbol, lotería, nacionalismo, localismo y anti-animalismo. Tomada en el mismo lugar que la de ayer, en Abertura (Cáceres), es este escaparate una muestra de la estupidez generalizada que vive la piel de toro. Venden lotería (soma para la crisis), con un toque futbolero (soma en general y machismo), junto a collares de perro (anti-animalismo) en los colores rojo y gualda (soma nacionalista) y verde-negro-blanco (soma localista extremeño). Vamos que no se puede decir más con menos palabras ni se puede conocer un país y sus gentes con más precisión que en esta concentración de iconos.
No hay remedio a la estupidez generalizada, parece. Me acuerdo ahora de Max Estrella, personaje de Valle Inclán que en «Luces de Bohemia» decía en la escena VI
¿Mateo, dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España?
¡Que poco han cambiado los tiempos en los últimos cien años!
A prueba de bombas

El servicio que se ve en la foto es de una estación de servicio de carretera cerca de Abertura (Cáceres). Alguien debió comprar un lote de tazas a buen precio, pero todas eran horizontales. Sin problema, yo las convierto en verticales. Y hete aquí que el iluminado albañil-fontanero-alicatador-ingeniero (o todos ellos, quizá) llegan a la consecución del siguiente engendro digno de figurar en los anales del diseño extremeño y español (igual lo contratan los del IKEA). Disfruten, abnegados lectores del genial invento más ingenioso que la fregona, más útil que la navaja suiza, más extraño que sacacorchos para zurdos y más complicado que la cuadratura del círculo. Claro, que con las inversiones en I+D que se hacen en el país, con el nivel de los estudiantes, y con las ayudas de los políticos no se podía esperar otra cosa. ¿O sí?
Una de incongruencias
Todo sea por el «negosi». Esta tienda de Valladolid, concretamente en el paseo Farnesio, se dedica a vender ortopedias y otros adminículos tecnológicos de ayuda al ser humano. Loable y encomiable tarea, a pesar de ser un negocio. Pero… un momento… ¿Qué es eso que la infatigable cámara del Acechor ha pillado? ¡UNA PUTA PULSERA POGÜER-BALANS! Eso si, señores y señoras lectores y lectoras, a precio de rebaja ya que la mandanga de silicona ha pasado de moda y hay que sacarla del almacén sea como sea. ¿Qué pensarían ustedes de un médico que llevase varita mágica, o un farmaceútico que vendiese muñecos vodoo? Pues eso, que con tal de hacer negocio les da igual engañar a su público, que el fin último de la tienda no es ser serio, ni dar servicio, ni ser coherente. Que no, Acechor, que no te enteras de nada, que se trata SIEMPRE de la puta pasta y lo demás da igual, que eres más ingenuo que los niños a los que se engaña con reyesmagos y paapanoeles. Por cierto, que si en las próximas fechas estoy un poco más callado no es que no tenga ganas de gritar (me sobran) es que estaré gritando en otro lado. He dicho.
De la serie PQC «pero que cojones»
Sólo se podría mejorar esta oferta ofreciendo dinero por llevarse el artículo. Tiempo al tiempo, que la crisis no perdona. La foto está tomada en el Eroski de Béjar (Salamanca) de forma subretpticia (porque hacer fotos en estos sitos está más prohibido que traficar con solomillo en la asociación de vegetarianos).

