Ejemplo de chapuza vista en las ruinas del monasterio de Sandoval, León. La obra tiene pinta de estar hecha hace décadas o incluso siglos, la demostración de que el «déjalo así de momento, que ya después…» lleva mucho tiempo incrustado en nuestro ADN.
Vean este magnífico ejemplo de cómo con poco presupuesto se puede hacer una obra que, no gustando a todos, cumple su función, reutiliza y además se integra en el ambiente siendo, encima, barata. A tomar en cuenta.
Igual es que soy muy burro y no acabo de entender estas «instalaciones» como «arte». Esta «pedazo obra» de un «pedazo artista» (o pedaza, a saber) se encuentra en las ruinas del monasterio de Sandoval, en Léon.
Disfruten del engendro si pueden. Yo, como burro que soy, tendré que esperar que me lo expliquen como obra de arte, porque a mi me parece -simplemente- una «ocurrencia».
En esta tienda de informática serán buenos pero, la dejadez que muestra el cartel del escaparate (recuerden, enero de 2026) no barrunta nada bueno ¿no?
Vean esta solución encontrada en una carretera de León hace unos días. No intenten voltear la cabeza para leer el cartelito, igual se luxan las vértebras.
¡Ay, excelencia en el trabajo!¿Dónde te encuentras?
Por cierto, el monasterio de Sandoval, donde nos dirigíamos, es una visita muy recomendable.
Al paso que va la cosa se van a tener que añadir más rayas (y no de coca) a la banderita que lleva la democracia, la libertad y la prosperidad al mundo mundial. Si para eso hace falta una internvecioncita, una invasioncita, una guerrita… pues se hacen y ya está, que el que manda, manda y el resto a agachar el cogote y obedecer, que el imperio elegido de los dioses no puede errar. ¿O si?
Bueno, también se puede reducir el tamaño del tipo de letra, claro, y en unos años se podrá poner la lista del resto, los aún vírgenes, que será más corta.
Valdevimbre, León. Restaurante «La cueva del cura» con espectaculares tortillas guisadas, mollejas y otras fruslerías tan deseables. A la entrada se puede ver lo de la foto.
Otra publicación de esas que tanto le gustan Al Acechor:
Será que así, con este nombre tan «cool», el personal acudirá con más ganas a ponerse ciego de alcohol.
Y tiene bemoles que en España, en Castilla, en lugar de defender lo nuestro, nuestro patrimonio, nuestro idioma, nos dediquemos a hacer semejantes boberías. Para más inri, muchas de estas mentes ocurrentes serán las que luego vayan luciendo la rojigualda en la muñeca. Eso, de pacotilla…
En este concierto, que se celebró en Béjar el día 21 de diciembre, el precio de la entrada era una botella de aceite. El cartel, realmente, dice «Aceite por música y fe». La música la escucharás y la fe -suponemos- será la que tienes en que el aceite vaya donde debe. ¡Qué cosas, leñe!