No me puedo acordar de ningún modo de dónde hice esta foto pocos días antes del 19 de marzo de 2017. Hay que ver la mala leche que destila el mensajito. También puede ser que trate de una broma, claro, pero sería de muy mal gusto. La vida en sociedad es siempre fuente de inspiración y fomento de la mala leche, ejemplos hay a menudo en los periódicos. Busquen, busquen, que no tardarán en darme la razón.
No me refiero al rey ni al emérito, no. Allá estas gentes con sus «trabajos» que pagamos religiosamente el resto de mortales no tocados por la gracia de los cielos. A ver, Acechor, céntrate que te vas por la tangente y aquí estamos para otros menesteres.
Vean qué bello cartel capté hace unos años en Pontevedra. Luego se quejarán de que los abnegados usuarios de las carreteras gallegas no se aclaren, pero ¿cómo nos vamos a aclarar con semejante jerigonza? Falta excelencia en el trabajo. Si esto era hace años no quiero ni pensar que cómo será ahora.
En Soriano nel Cimino (no busquen la parodia fácil, porfa), pueblecito del Lacio italiano, cerca de Bomarzo (famoso por el parque de los monstruos y la novela), encontré este cartel en un paseo por el bosque del monte Cimino, cercano al pueblo. Dice:
TÚ QUE TIRAS TUS RESIDUOS EN EL BOSQUE ADEMÁS DE SER UN IMBÉCIL ERES 5 VECES GILIPOLLAS PORQUE EL PUNTO LIMPIO ES GRATUITO CON LA RECOGIDA DIFERENCIADA VAMOS A BUSCÁRTELO A CASA LOS VOLUMINOSOS, BAJO PEDIDO, VAMOS A RETIRARLOS A CASA LA TASA DE RESIDUOS LA PAGAS DE TODOS MODOS HACES AUMENTAR LA TASA DE OTROS CIUDADANOS ¡AVERGÜÉNZATE! LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL
No me digan que no es triste tener que poner estos carteles para que la gente no tire sus enseres viejos, electrodomésticos, escombros y demás basuras en los bosques. Por desgracia también en nuestros pagos ocurren con demasiada frecuencia estas cosas, pero no he visto aún un cartel tan agresivo salido -sin duda- de algún cabreado y hastiado. En todas partes se cuecen habas, ya ven que no todos los monstruos están en el parque, algunos están sueltos y campando a sus anchas.
Foto (mala) capturada en Dublín si no me falla la memoria. A la puerta de un pub en el que con bastante gracia le recuerdan a la gente que no se permiten drogas. Puesto que se trata de un pub donde se expende alcohol hemos de entender que se refieren a las drogas ilegales.
Aprovechar los restos que andan perdidos por la casa (reutilizar, vamos) es sin duda el futuro que nos aguarda. Pero ya hay gentes que lo hacen sin vergüenza y con bastante imaginación. Vean el ejemplo que les propongo. Es una señora que en pleno corazón de Cerdeña, hace gala de imaginación en una carretera al aprovechar una vieja antena parabólica para confeccionar su anuncio. La foto fue tomada en 2012.
El que no liga es porque no quiere. No hacen falta páginas ni aplicaciones de móvil. Ni periódicos. Ni bares. Vale una farola, un papel y un poco de celo. Con un piso vale (y en los tiempos que corren no es poco.
Ese arte de mostrar la parte buena en un anuncio muy bien curradito. Vean, señores lectores y señoras lectoras (en todas sus variantes), lo que captó mi cámara este finde pasado.
Vean este cartelito fotografiado hace una semana junto a la plaza de la reina, en Salamanca. ¡Hasta los carteles hay que atarlos con cadenas! Y eso que, de verdad de la buena, la crisis está empezando ahora. Nos esperan tiempos que harán palidecer a los 80.
Bello ejemplo de cómo anda la sociedad. Foto tomada hace unos días en el centro de Valladolid, en Teresa Gil, junto a la tienda Xocoa dedicada a la venta de variantes de este producto. Desde luego el enjuague preparado por el cartel y el lugar de anclaje no deja insensible. Nótese la dicotomía producto-basura, la flechita que dirige la atención hacia la papelera, como indicando el lugar natural de las bolitas marrones, así como la paradoja inmediata tentación-candado. Se podría cambiar el eslogan «¿Puedes resistir la tentación?» por otra frase como «Deposite aquí la mierda de su perro». Bueno habría que añadir un guantelete en la mano para evitar lo evidente, pero la publicidad sería igualmente válida. Igual con la crisis, hay que empezar a reciclar también los mensajes publicitarios.