De como la ausencia de letras cambia el sentido de frases. Visto en la calle «los tintes» en Valladolid. Debería decir: «Cerdo por ausencia» mejor que «Cerdo por avería». No le busquen las vueltas, sólo es una gracia.
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A la caza del turista

La foto está tomada en Casafranca (Salamanca) a la salida del pueblo, en un cartelito indicativo traidor. Se trata sin duda de una trampa para cazar turistas incautos que se acerquen por la zona. Se conoce que no deben ser muchos los incautos que por allá pasan, de modo que tienen que preparar estos modos de mantenerlos en el lugar. No está mal, debe funcionar, porque al preguntar a una gente que allí andaba reparando una casa resultó que eran argentinos, lo que confirma que la trampa funciona y una vez caídos en ella se quedan a vivir. ¡Esto es tecnología y no lo de los chinos!
Cartelería osada
Bello ejemplo de cartel tomado en Medina de Pomar (Burgos). La «Entrada por detrás», como se puede apreciar, no es exclusiva del Chueca.

Diseñadores
Ejemplo de cómo cagarla con una buena idea. El cartelito del oftalmólogo imitando el panel clásico de los oftalmólogos como anuncio en el portal del médico es una buena idea. De hecho es una muy buena idea. Pero las letras que más se ven no son las que indican la especialidad del médico en cuestión sino su nombre. Vamos que si un cegato va buscando alguien que le ayude en su dolencia no buscará, digo yo, un ANTONIO, por lo que la buenísima idea lleva a un mal resultado. Para los curiosos diré que la foto está tomada en la calle Gamazo de Valladolid.
USAnizados
Cartelito visto hace unos días en el aeropuerto de Katowice (Polonia). Parece mentira al nivel de gilipollez que estamos llegando, queridos lectores. Ya había visto hace poco unos vasos de esos que se han puesto de moda para que los fumadores se puedan drogar a gusto en la calle mientras ingieren el café a la par. El vasito en cuestión decía «cuidado, producto caliente». Claro, todo viene por un yanqui imbécil que se puso el vaso de café hirviendo en la entrepierna, se le derramó y tras una demanda a la compañía hamburguesera de turno, ganó porque no le habían advertido. Poner un cartel anunciando las escaleras parece razonable cuando se va a bajar por ellas por si algún despistado se estozola vivo. Pero coño, ponerlo antes de la subida es como de imbécil subido.
En su descargo, y tras meditar un rato sobre el asunto, puedo decir que quizá se trata del «Síndrome Buendía«. ¿Que opinan los abnegados lectores?

