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Copia, copia…

Otro ejemplo de boberías en inglés. Esta vez se trata de una tienda que tiene una macedonia de inglés-español-francés que es para nota. Lo que más llama la atención es el desplegable (roll-up le dicen) anunciando flores para las graduaciones. Eso sí, en inglés, que será como lo han encontrado y fusilado de la red. ¿Para qué andar rehaciendo el cartel? Hala, tal y como lo encontré, lo pongo.

Luego está lo de «Flor Art Deco» que no es ni el original «Art Déco» ni es castellanizado «Art Decó» (ver la Wikipedia). Tiene delito sobre todo en una ciudad que ostenta un museo de «Art Déco» (Casa Lis) con más de 150 000 visitas el año pasado.

Y como guinda del pastel (de boda) lo de «Wedding planner» con su explicación debajo por si alguien no capta la sutileza anglófona. Visto el nivel medio de inglés de este país y de esta ciudad (Salamanca), está bien hacer la aclaración.

En fin, otro ejemplo de bobinglis, tontinglis o gilipollinglis, como quieran uds. llamarlo.

Estampas polacas

graduacionContinuando con la entrada de ayer sobre la gUSAnización de los polacos, adjunto una fotografía tomada en un restaurante de Ruda Śląska, una pequeña ciudad de lo que en español se conoce como Silesia. Se trata de los comienzos de la ceremonia de graduación que se celebra, según me informan, 100 días antes de la graduación. El evento que antaño se celebraba en el gimnasio del instituto, es un baile amenizado por orquesta que ha degenerado a una fiesta por todo lo alto con trajes de gala, grabación en vídeo, fotógrafos con estudio portátil, orquesta pija y una gran dosis de bobada. Esa misma bobada que ha arrasado con los orígenes y sentidos de las celebraciones hasta convertirlas en puro derroche de boato en nuestro país (véase BBC – bodas, bautizos y comuniones-). En la foto, no muy afortunada por otra parte, se aprecia todo lo anteriormente citado. El precio medio de la asistencia a tal evento ronda, me dicen, los 250 euros. Cantidad nada despreciable en un país cuyo salario más habitual es de unos 300 euros en muchos casos y de 450 en casos de afortunados (los 800 ó 1000 euros de España). Vean, señores y señoras, cómo la estupidez campa a sus anchas por la Europa de la crisis.

Como reflexión adicional quede que, con probabilidad, esas «bellas-ceremonias-de-las-pasteleras-pelis-yanquis» no son sino una adaptación de la vieja costumbre polaca llevada a los USA por los emigrantes y que, en tradición de ida y vuelta, ha convertido a los propios polacos en víctimas del mundo superficial, estúpido y postalero que las películas de Hollywood nos venden como el modelo al que debemos mirar.