Esto eran «influencers» y no la panda de mataos, inútiles, creídos, chupones, chulos, payasos, necios, ridículos y otros adjetivo que me callo. Igualitos que los del siglo XIII. Parece que la evolución técnica y la comodidad no han crecido parejas a otros aspectos.
La decoración es del techo de una de las estancias de la casa de las lechuzas (Casa delle civette) en Villa Torlonia, no lejos del centro de Roma.
Calle Giovanni Giolitti 160, a unos 200 metros de la estación Termini. El vecino del segundo se ha comprado un coche (ejem, una cajita) eléctrico de la marca de los dos circunflejos. En la zona no hay cargador cercano, menos aún en el edificio de los años 40 del siglo pasado. Pues nada, manos a la obra: aparco en la acera justo debajo de la ventana de mi casa, un alargador y hala, a funcionar.
Nótese que en realidad no hay un alargador sino dos empalmados cuya unión cuelga en el aire (típica chapuza italiana) pero por si acaso llueve (estas cosas pasan) pues le pongo un trozo de bolsa de plástico a modo de paraguas. Una obra de ingeniería que se remata en la entrada de carga del cable en el vehículo. En las fotos se puede apreciar el completo, detalle del empalme y entrada en el coche. Como era un poco tarde hice las fotos con flash y cuando ya me largaba asomó la cabeza del dueño por la ventana, sorprendido -supongo- o quizá confundiéndolo con la tormenta que andaba rondando.
La escultura del fallecido papa polaco, sí ese que grababa discos, está frente a la estación de tren Roma-Termini. Para mí, llámenme mal pensado si lo desean, es la demostración en un solo objeto de lo que es la religión, las religiones debería decir si las conociese todas: mucho boato, mucha cáscara, mucha apariencia, pero vacío en el interior.
Les juro por Armani que mañana publico otra cosa más digestible y más divertida.
Los nuevos dioses acompañan en el «panteón» a los viejos ídolos. La prueba la tienen en la foto hecha hace pocos días en una tienda de pakistaníes, el equivalente a las de sudamericanos que tenemos en España o como los bazares de los chinos ampliados a comidas y bebidas. La estantería de regalos del escaparate tiene a varios futbolistas, al papa, a Jesucristo, vespas, bolitas de nieves… De fubolistas y papas vengo sabiendo lo mismo que de los precios del saltamontes frito en Tailandia (si es que comen), así que los aficionados que hagan la identificación por su cuenta.
A dios rogando y con móvil enredando. Visto hace unos días en la iglesia jubilar Santa Maria Maggiore de Roma. Allí se concentran enormes cantidades de gentes para ver, sobre todo, la tumba del papa argentino. También van allá por no-sé-qué historia del jubileo 2025. Ni sé de qué va ni me interesa, pero ahí tienen ustedes en la foto una de las asistentes al lugar. No era ni mucho menos la única, pero me llamó la atención lo de estar de rodillas adorando al dios de los nuevos tiempos.
Estas cosas se las encuentra uno en Roma cada poco. Vírgencitas, santitos, iglesias (hay casi 1000) y otras manifestaciones de la superstición del pueblo. Actualizadas, eso sí, como esta que tiene una iluminación LED.
Ay, querido familiar, como sé que te gustan los regalos, aquí tienes el de tu próximo cumple: ataúd y entierro completo. Espero que te guste y sobre todo ¡que lo uses pronto!
Firmado: Elinte Rés
P.S. No te olvides de ir haciendo testamento, que luego…
Foto hecha ayer en Roma, en el barrio San Lorenzo. Traducción: El regalo. Aquél útil. Ataúd de honor (¿lujo?) y funeral completo. 1250 euros.
Capturada ayer en Roma esta imagen de un anuncio de una universidad. Parece que para atraer a la gente a las aulas hay que recurrir a otras gentes cuyo mayor mérito es darle patadas a un balón. Igual en España vemos alguna con «tiktokers», «youtubers» o alguna de estas profesiones tan en boga últimamente. En cualquier caso es innegable que este es probablemente el momento en que el lanzabolas ha estado más cerca de universidad en toda su prolongada (desafortunada y afortunada) vida. ¡Ánimo, majo, de aquí al «Honoris causa» no habrá más de 500 o 600 goles!
En alguna capilla o iglesia de Roma encontré esta advertencia: «Alarma activada – no cruzar». Un ejemplo más de que los turistas somos unos salvajes irreverentes y, también, del intento de la Iglesia por mantener las distancias.
Foto hecha en una iglesia de Roma el año pasado. Como continuación de la entrada de ayer resulta de lo más ¿esclarecerdor?¿ejemplificanto? Elija cada cual su adjetivo. A mí lo que me llamó la atención no fue aquella cantinela de «siempre virgen» a la que no le acabo de ver el interés ni la gracia. Fue la (R) de marca registrada. Por eso hice la foto y por eso la comparto.