El otro día en el estante de una biblioteca salmantina me llamó la atención esta combinación de textos que, hoy día, tiene implicaciones más que preocupantes. Juzguen ustedes mismos.

El otro día en el estante de una biblioteca salmantina me llamó la atención esta combinación de textos que, hoy día, tiene implicaciones más que preocupantes. Juzguen ustedes mismos.

En este concierto, que se celebró en Béjar el día 21 de diciembre, el precio de la entrada era una botella de aceite. El cartel, realmente, dice «Aceite por música y fe». La música la escucharás y la fe -suponemos- será la que tienes en que el aceite vaya donde debe. ¡Qué cosas, leñe!

Visto hace un par de días en la puerta de Zamora, en Salamanca. Resumen: El muerto al agujero y el vivo al castañero. Cosas del invierno.


Hace años apareció en las calles salmantinas una pegatina que se esparció por la ciudad, el mensaje que tenía era: «Viki eres muy fea». Me suena haber publicado una entradita con el asunto, pero no la he encontrado, así que puede que mi memoria o la de la web estén fallando. También me suena haber leído en algún otro blog los improperios que alguien lanzaba contra la pintada que era interpretada como «machista». Todo esto sin saber si Viki era de un sexo, del otro o de ambos. El caso es que el otro día me encontré esta versión nueva que, sin embargo, no estaba en una pegatina sino en una pintada en un garaje de la calle Fernando de la Peña. Aquí se la dejo sin más comentario porque creo que esta noche no he bebido lo bastante como para comprenderla.

Ayer tarde caminando por el barrio Garrido de Salamanca me encontré con otro de estos luminosos cuyos propietarios se pirran por el inglés. Este es de una carnicería de un tal -parece- Lobo. Con esto bastaba, joder. Pero no, le añadió «Premium butcher shop» como si la carne que vende (que no dudamos de que sea de primera categoría) mejorase por ponerle el cartelito en inglés. Uno de estos días me iré con alguien que le hable en inglés a ver cómo responde.
La verdad que en Garrido si lo hubiese puesto en árabe tendría algún sentido, pero se conoce que cuando le pregunten ¿estudias o trabajas? contestará muy ufano y orgulloso «soy butcher». Y lo es, por doble partida: de las piezas animales a la venta y del despiece del idioma.

Sin comentarios, la foto tomada en la calle Hernán Cortés de Salamanca, se autoexplica.

Es, además una buena continuación de una historia que me pasó hace algunos años y que en su momento volqué en estas páginas. https://estupidec.es/?s=cocreta
Ayer me llamó la atención encontrar una sandía de punto (o ganchillo, no sé bien la diferencia) colgando en el escaparate de una librería de Salamanca. Es la de la foto. Además incluye un Qr como mandan los cánones de estos tiempos y una dirección web donde se explica el sentido de esta acción. Hay también enlace a un pdf con más información y sitios donde ampliarla o actualizarla.
Un intento algo más productivo que algunas lecturas de «Poesía por Palestina» a las que he acudido tras cuya indudable buena intención no subyace otra cosa que pasarse las manos por la espalda diciendo «qué razón tenemos», «cómo está el mundo», «hemos hecho lo que hemos podido» y todo queda en eso, es bellas vanas palabras, buenas intenciones y, hala, cada uno a su casita que por hoy la conciencia nos queda tranquila.
Ahí les va la foto del colgante, por si a alguien le interesa.
Vean este magnífico ejemplo de la banalización de todo lo que nos rodea. El sujeto es el, créanlo o no, el «niño Jesús de la chisterita». Con lo serios que son los portus, por las diosas, no sé de dónde se les ha escapado esta meada fuera del tiesto.

P. D.: Me da que la foto ya la publiqué, pero por si acaso mejor dos que una.
Mientras el resto de los humanos/as nos dedicamos al bello arte de ver gilipolleces ajenas en la pantalla del móvil (sin mirar al tráfico ni nada, claro) algún drogadicto se dedica, ñoras y ñores: ¡a leer! Parece increíble. Hasta compran libros, los muy ladinos y los van leyendo por la calle, sin pudor alguno y, no lo van a creer: ¡hasta llevan varios». ¿Imposible? ¡No! Ayer mismo capté esta obscena imagen (he ofuscado el rostro, obvio) en Salamanca. No sé dónde vamos a parar, se lo juro…

Es demencial ver cómo se gasta en esta tierra nuestra el dinero que los pobres madrileños, vascos y catalanes pagan con su impuestos. Indignante. </sorna>

Fotografía tomada en Sobradillo (Salamanca), hace ya unos años. En la actualidad, como se puede apreciar en los mapas de Sanguguel está aún peor.