Hay gentes que son así, organizadas, muy organizadas. Hasta el punto de ponerles numeritos a los árboles. Son los alemanes de Frankfurt A.M. que -quiero pensar- los numeran para poder tener controlados en archivitos los períodos de poda, tratamientos, etc. Ya podíamos aprender un poco, no demasiado, pero sí un poquito de estos señores tan organizados.
La manía del lenguaje inclusivo llega hasta límites insospechados. Vean el cartelito escrito en «fala» que encontré hace tiempo en San Martín de Trevejo. Uno/a empieza a estar hasta las trenzas de que se meta con calzador la idea de que cambiando el lenguaje va a cambiar la sociedad. No queriditos/as amigos/as, no. Es la sociedad la que crea la lengua y no al revés, cosa que hay gentes que no comprenden a pesar de ser de letras (dicen). Quizá porque faltaron a clase el día que explicaron la «falacia del modus ponens» que antes se daba en Filosofía cuando uno/a era joven/a (antes de decantarse por las ciencias, técnicas más bien). O a lo mejor es que con los nuevos planes de estudios estas partes absurdas del conocimiento humano ya no tengan cabida. Total, ¿para qué voy a andar estudiando cosas que la IA hace muy bien por mí? Recomiendo que busquen más información sobre este tema (farragoso quizá para las mentes tik-tok actuales) pero interesante ya desde hace milenios. Busquen por su cuenta porque la intención de este blog no es la didáctica a pesar de que a veces a uno/a le salga la vena de profesor/a, función que ejerció en ciertos momentos de su vida anterior.
Resumen: que bueno, que total qué más da lo que ponga mientras todo quede políticamente correcto: en la lengua de la zona, con los cánones del tiempo, así todos/as contentos/as.
La sal, la luz ultravioleta y la pereza llevan a este estado a la bandera del país (Irlanda). Luego dirán que es el clima del sur que nos lleva a la desidia… pero ¡no!, influirá pero no es la causa, como queda demostrado.
Hace ya unos años hice esta foto en Oporto, es -o era- el negocio de algún asiático al que le gustó el nombre, tipografía y logo de la compañía telefónica más relevante de España y con un poco de jeta la puso en el cartel de su negocio. Quizá aún esté allí, quizá no. En todo caso el logo ya ha cambiado, así que igual le tocó trabajar para actualizarse.
En Italia basta darse una vuelta por cualquier ciudad para ver una colección de chapuzas de lo más variadito. Los italianos son así en su tierra y también donde emigraron, no cito porque no vale la pena, es de dominio público. Las soluciones de este tipo se encuentran tanto en el norte como en el sur (quizá más en el sur) son tan patrimonio nacional como el buen café a buen precio (de esto bien podíamos aprender, ambas cosas) o como el lenguaje gestual.
El ejemplo que les traigo está tomado de Florencia, para que se vea que también en la parte mas europea pasan estas cosas.
Hace ya siglos -milenios, quizá- que algunos descubrieron que la religión es un buen negocio. Uno de los mejores, sin ir más lejos, la Iglesia Católica que lleva dos milenios siendo -con diferencia- la multinacional más longeva, de mayor difusión y una de las más lucrativas. Es por estas razones que se siguen empezando negocios de este tipo (startups les llaman ahora). Las fotos que acompañan este comentario fueron tomadas en Portugal. En ellas se puede apreciar por una parte las humildes instalaciones (comparadas con El Palmar de Troya, claro) y el líder-ídolo del grupito en actitud triunfadora, intentando transmitir fuerza, cercanía y confianza.
Lo curioso es que el logotipo con la imagen del mundo y la cruz emergiendo de Portugal tiene un no-sé-qué que me hace pensar en los terraplanistas. Igual estoy alucinando, pero es lo que me pareció. También tiene su gracia el anuncio de la empresa MEO de telecomunicaciones, pero solo para los españoles, que en portugués no dice nada.
Imagen autoexplicativa tomada en la cuesta del Carmen, en Salamanca, hace ya un tiempito. Las comillas son mías (dijo el rey de las comillas).
Por si alguien lo ignora WASP, la firma del «peazo artihta» es, entre otros idiomas supongo, una palabra inglesa y un acróstico. Como palabra significa avispa. El acróstico es de White Anglo-Saxon Protestant, useasé, Anglosajón protestante y blanco, ese grupo que, dominado por los judios yanquis, domina a duras penas el mundo actual. He dicho.
En un hostal de Portugal, no me acuerdo de la ciudad donde estaba situado, tenían este cartel puesto en la ducha. Para evitar, se supone, que los usuarios de tal servicio se quejasen de que no había agua caliente. Es bastante evidente el significado, pero por si acaso: Agua caliente, espere hasta que llegue.
Puesto solamente en idioma de Camões lo que ya indica que el lugar es poco turístico.
El presidente de los EEUU, que quizá trabajaría mejor haciendo reír en un circo además de tener menos peligro- ha sacado al mercado una línea de perfumes para victoriosos. Baratísimos, no llegan ni a 300 euros…
Quizá en Sr. presidente debería mandar analizar los casos de fracaso en similares intentos (Belén Estaban y su gazpacho, Fernando Alonso y sus gafas, etc, etc).
Al otro lado del charco, este nuestro, se usa el nombre de un personaje nacional (mal que le pese) para anunciar calzoncillos en un mercadillo. Creo que van a 3 euros. Se ve que aún nos queda mucho camino para llegar a la suela de los zapatos de los líderes -en decadencia- de allende los mares, hasta en la ortografía
Esta foto me llegó de por ahí, de la red, en no me acuerdo que sistema. Al móvil seguro que no, los que me conocen ya pueden afirmarlo con rotundidad. Hay que reconocer el mérito tango del «pofesional» que tuvo la idea como del aficionado que hizo la foto.
El negocio, supongo que ya desaparecido, de ruedas de J. Bernardino en Oporto, tenía un anuncio de lo más expresivo, ingenioso y además barato. He aquí la demostración de que con imaginación se pueden hacer cosas interesantes. La excelencia del trabajo deja mucho que desear, claro, pero no se puede tener todo.
Suponemos que el local, por el cartel que se aprecia en la parte baja, ya habrá sido reformado y convertido en vaya ud. a saber qué tipo de negocio, orientado probablemente al turista.