Autocensura

En estos tiempos de redes sociales que censuran las palabras la gente se busca formas de decir sin decir o, al menos, sin que parezca que dicen. Un efecto de todas y cada una de las censuras que hemos sufrido, sufrimos y sufriremos. Como ejemplo esta tiendecilla de ropa en Siracusa, que ha sido nombrada, la pobre, como F**K. Se trata de ocultar la palabra «FUCK» para parecer doblemente moderno: en inglés y con efecto redes sociales. Una mamarrachada como otra cualquiera, resumiendo. Por cierto que esta combinación es la que me viene a la mente enferma, pero bien podría ser -me argüirán algunos- FOLK, FORK, o FUNK, entre otras.